La Cofradía de Baiona traslada la ofrenda del Carmen al lunes
Val Miñor
El domingo, la danza de las espadas se hará en honor al marinero y percebeira más veteranos
Fermín Miguel Posa Marcote, conocido como ‘O Migueliño’ tiene 89 años de edad y hace 19 que está jubilado. La patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Bayona, Susana González le entregará este domingo una metopa que le distingue como el marinero más veterano de Baiona.
El homenaje será este domingo 16 de julio, al finalizar la Misa Solemne en honor a la Virgen del Carmen programada para las ocho de la tarde en la Ex Colegiata de Santa María de Baiona. Junto a ‘O Migueliño’ será reconocida también Rosa Granja Pérez, hija de una familia de marineros de Baredo, que cumplirá 90 años de edad el próximo uno de agosto y será distinguida en la misma ceremonia como la percebeira más veterana. Al finalizar la procesión, se bailará la Danza de las Espadas en su honor y se realizará la entrega de panderetas. Este año, al coincidir el día del Carmen en domingo, no habrá Misa de Campaña en el puerto pesquero ni procesión marítima
.
La patrona explicó que los actos no pueden realizarse tampoco el sábado porque el muelle pesquero estará cerrado por razones de seguridad debido a la tirada de fuegos de luces. Marineros jubilados propusieron a la cofradía realizar una ofrenda el lunes, con los barcos que quieran participar a título personal. Saldrán a las 19 horas del muelle. La lancha de la cofradía transportará la imagen de la Virgen pequeña propiedad del pósito y al termino de la ofrenda en la que recordarán a Sus seres queridos desaparecidos en el mar, volverán a puerto.
Homenaje a los veteranos
En cuanto a los homenajeados de este año, Rosa Granja comenzó a faenar el percebe con 15 años, pero además, trabajaba en el campo y vendiendo ‘argazo’, (un alga marina que se usaba para abonar las fincas). Después de casada emigró algún tiempo con su marido a Alemania y retornó a Baiona en 1968. “Eran otros tiempos y no había tanto percebe como ahora. Tardaba dos días en reunir dos o tres kilos, antes de tomar el tranvía y acercarse a Vigo para venderlo en la lonja del Berbés, donde para entrar había que pagar un impuesto denominado fiolato. "Lo salpicábamos con agua e íbamos a las seis de la mañana a venderlo", explica. Otras veces lo vendía, previamente cocido en el mercado de Gondomar. Iba andando, con una tina en la cabeza. "Lo vendía a peseta el plato. A veces me decían: señora llénelo más, sino no se los compramos. Entonces hacía como que echaba alguno más, pero en realidad uno caía en el plato e y otro en la tina", señala al recordar que sacaba unas 13 pesetas por tina y tenía que aguardar a que los clientes le devolvieran al plato. "Por la noche dormíamos en unas chozas en Pedornes donde los agricultores guardaban la paja y por la mañana otra vez en marcha a buscar percebe a pie. Después llegó la bicicleta y después a remo, pero era muy duro", rememora.
Fermín Miguel Posa Marcote comenzó en el mar a los 12 años en una gamela a remos junto a su abuelo. Capturaban faneca, besugo y de noche, con farol, 'pachán' (besugo pequeño). Luego, cargaban a mercancía en el 'carro' e iban al mercado a Gondomar .Con 17 años se embarcó en el ‘Miguel de Cervantes’ a pescar sardina y jurel.
Al volver del servicio militar, estuvo en el palangre y luego junto a su padre se afianza en la pesca de bajura primero con 'O Migueliño' y después con 'O Novo Migueliño', para faenar más lejos, (Sálvora, Corrubedo, Ons) junto con cinco marineros más, , a la pesca del congrio con palangre y con nasas al pulpo.
El mar le dio muchas satisfacciones pero también algún susto. Un día faenando con su padre, al palangre, en ‘O Pego’, el barco se fue contra las piedras en la zona ‘Piedra de Baíña’, encallando, sin consecuencias, Otro día, con niebla, un mercante les embistió rompiendo la cubierta del barco. Costó un millón de pesetas la reparación, que pagó el seguro.
Viudo desde el año 2015 y jubilado desde los 70 años, vive en el barrio del Burgo, con sus hijas y nietos. Le gusta pasear por Baiona, ver el mar y charlar con los marineros.
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