La colaboración vecinal fue clave para la detención de “O Chioleiro” por el crimen de la maleta

Crimen de la maleta

La investigación no considera de momento que el crimen de la maleta sea un caso de violencia de género hasta confirmar la relación entre víctima y presunto agresor

El entorno de Fragoso aportó detalles que guiaron a la Policía tras hallar la maleta.
El entorno de Fragoso aportó detalles que guiaron a la Policía tras hallar la maleta.

Tenía todas las papeletas para convertirse en una de esas investigaciones que acaban en un callejón sin salida, pero el crimen de la maleta ha quedado prácticamente resuelto con la detención el pasado jueves del presunto homicida, José Manuel Durán “O Chioleiro” y su ingreso en prisión provisional. Ayer mismo, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, revelaba lo importante que fue la colaboración vecinal para “dirigir un poco en los momentos iniciales, una investigación, en origen atípica”, al tiempo que agradeció el “magnífico trabajo del Cuerpo Nacional de Policía en la aparente resolución del crimen”.

La presencia durante meses en Vigo de un asesino, en vías de convertirse en asesino en serie de sumar su tercera víctima, llevó también al representante del Gobierno a enviar un mensaje de “tranquilidad y confianza” al estar solucionándose.

No obstante, la investigación no ha terminado. Queda la parte más difícil: reunir las pruebas necesarias para poder señalar al investigado y llevarlo en un futuro al banquillo.

Por el momento, fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia confirmaron que la causa no se considera violencia de género y se mantiene bajo la dirección del juzgado de Intrucción 4 de Vigo. La Policía tendrá que determinar cuál era la relación entre “O Chioleiro” y la víctima, una mujer de unos 60 años y cuya desaparición, que se sepa, no había sido denunciada.

Ambos compartieron una habitación en un piso del número 83 de Fragoso, pero eso por sí solo no es suficiente para ratificar que dicha relación fuera sentimental. En el caso de Alicia Rey, su segunda víctima, José Manuel Durán había declarado en el juicio que era su “amigo-protector” pese a que hubo testigos que señalaron que llegaron a ser algo más.

Todo un barrio obligado a guardar silencio

El temor a la fuga del que Policía y juzgado consideran presunto responsable del crimen obligó a decretar un secreto de sumario que se extendió a todo el barrio. Vecinos y testigos rechazaban hablar de la pareja, por las advertencias de verse en un serio aprieto legal. Pero tener bajo control a un entorno con cientos de habitantes, muchos de ellos viendo a plena luz del día cómo se abría una maleta e introducían en una camilla la silueta de un cadáver bajo una sábana fue tarea imposible. La estrategia del temor o el despiste frente a la colaboración pudo haber sido un desastre de no haber podido localizar al sospechoso. Fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia confirmaron ayer que el secreto se mantiene solo para la identidad del detenido y la víctima. Conocer a quién corresponde el cuerpo introducido en una maleta no restará gravedad al hecho de que un condenado por dos asesinatos no estuviera cuanto menos vigilado.

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