Comienza el derribo de Cordelerías Mar, protagonizado por el rescate de gatos

vigo

La demolición de la nave comenzó con una decena de animales dentro. Los colectivos animalistas piden tiempo para su rescate

m. oliva. vigo
Publicado: 10 abr 2019 - 01:04
Un grupo de animalistas se acercó ayer hasta la nave para apoyar el rescate de los gatos.
Un grupo de animalistas se acercó ayer hasta la nave para apoyar el rescate de los gatos.

Las excavadoras comenzaron ayer los trabajos de demolición de la nave de Cordelerías para dejar paso a un edificio residencial de 10 plantas. Pero antes de que el viejo edificio que albergó una de las mayores empresas transformadoras especializada en el bacalao se convierta en una zona residencial, deberán ser rescatados la decena de gatos que aún se encuentran en su interior. Para ello, un nutrido grupo de animalistas y de integrantes del Partido Animalista contra el Maltrato Animal (PACMA) se personó ayer en las inmediaciones de la nave para interesarse sobre el rescate de los animales, que está siendo llevado a cabo por el colectivo Gatiños de Rúa.

Por el momento ya han sido capturados mediante jaulas una decena, pero quedan otros tantos. Para poder acceder hasta el lugar donde se encuentran, las rescatistas de Gatiños de Rúa necesita "acceder a la nave", algo que pudieron hacer hasta ayer, momento desde el que les es imposible entrar ya que "nos han dicho que al haberse iniciado la obra ya no se puede estar ahí". El problema es que "dentro están los gatos y esta medida puede suponer que no puedan ser rescatados". El colectivo ya entró en contacto con la empresa para resolver la situación. Para estas activistas "no se deberían comenzar los trabajos de demolición antes de que rescatemos a los gatos", pertenecientes a dos colonias estables que se resguardaban en la nave. Éstos "están perfectamente controlados, esterilizados y asentados en este territorio", explica Rebeca Figueroa, una de las activistas de Gatiños de Rúa. Entre estos gatos se encuentran aquellos que tuvieron que ser trasladados de la extinta colonia de Marqués de Valterra cuando comenzaron las obras del actual ascensor. La posibilidad de que los animales se asusten con el derribo y huyan "obligaría a comenzar de cero ya que al estar fuera de la nave no sería posible rescatarlos" y reubicarlos en un terreno cedido por un particular que está siendo acondicionado para acoger a los animales.

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