Conflicto vecinal en Vigo: "Se ha adueñado del piso y ahora es una narcocasa"
Sucesos
Uno de los inquilinos que comparte vivienda con un supuesto okupa, desesperado. El aludido niega ser un intruso “pago 270 euros al mes”
La situación en un piso de la calle Venezuela a consecuencia de los problemas de convivencia se agrava. El sábado la Policía se desplegaba en el edificio después de que un supuesto okupa avisara porque el propietario le estaba molestando. El dueño aseguraba a este diario que este hombre había entrado a vivir en el piso en una habitación pero que se había adueñado de la casa.
El presunto okupa ayer desmentía serlo, ya que afirmó y mostró recibos que demostraban que pagaba mensualmente 270 euros. Detrás de la puerta y sin querer abrirla decía a dos cadenas de televisión que era el casero el que le estaba extorsionando para que se fuera.
Uno de sus compañeros de piso, Luis, enfermo por un trasplante, aseguraba a este diario que este hombre “se ha adueñado del piso y lo ha convertido en una narcocasa, donde entra y sale gente y personas muy jóvenes, la situación es insostenible”. Relataba que inicialmente vivían tres personas y luego llegó este cuarto que estuvo un tiempo y se fue. Después pidió volver y se le volvió a aceptar, pero todo cambió, afirmaba.
“Hay un olor insoportable e incidentes, los vecinos tampoco pueden más, y los otros dos compañeros ya se fueron. Yo necesito mis cosas y un respirador, pero no puedo entrar”. De hecho, ayer el casero, Emilio, le acogió en su casa para poder descansar y enchufarse a la máquina, ya que afirma que en el domicilio había problemas con el suministro “porque no sé qué ha hecho”.
Mientras desde el interior del piso, el inquilino señalado como okupa negaba las acusaciones sobre las drogas y los incidentes, “lo que pasa es que de vez en cuando viene algún amigo, nada más”, mientras incidía en que “esto es una extorsión para que me vaya”.
Lo cierto es que la puerta de acceso al inmueble presenta graves daños.
Una vivienda destrozada
Luis y Emilio tienen intención de regresar al domicilio, con la Policía si es necesario, para recoger las pertenencias del inquilino y sus medicinas. El casero aseguraba ayer en la TVG haber interpuesto una denuncia y reiteraba las palabras dichas a este periódico el mismo sábado, sobre el temor a que un procedimiento judicial de desahucio pueda alargarse demasiado en el tiempo.
A su juicio, el problema no es que pague o no alquiler de la habitación, sino que “se haya adueñado de toda la casa” al haberse marchado dos de los compañeros y un tercero, Luis que “no puede entrar" y que reconocía ayer “tener miedo”. Fuentes policiales aseguraban ayer no tener constancia de denuncia solo de requerimientos para acudir al lugar, concretamente el sábado.
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