Correo veraniego

RELATO DE VERANO

Hola Estrella!

Perdón por haber tardado tanto en escribirte.

BORJA RODRÍGUEZ GIMENO
Publicado: 05 ago 2018 - 03:55
Retrato de Estrella
Retrato de Estrella

Iba a mandarte una carta, pero cuando me puse a escribirla me di cuenta de que no tengo tu dirección de San Sebastián. Este mail lo estoy escribiendo desde un ordenador que parece un dinosaurio que tiene mi abuelo en una casucha al lado de donde dormimos todos. El internet va fatal, no he podido ni cargar un vídeo en Youtube. Espero que por lo menos sea capaz de enviar este correo.

Hemos llegado esta mañana a Galicia. A mi padre le gusta conducir por la noche, dice que le gusta la tranquilidad de la carretera cuando no hay demasiados coches y los que pasan de vez en cuando forman estelas de luz que parecen deslizarse por el aire. Tiene algo de razón, estuve fijándome en esto cuando entramos en la autopista y dejamos Madrid atrás. Aunque eran ya las doce de la noche, desde lejos la ciudad parecía no querer irse a dormir. Era un gran foco de luz. Cuando la he visto me he acordado de la clase de Naturales donde María Eugenia nos habló sobre la contaminación lumínica y cómo en Madrid no veíamos casi ninguna estrella por culpa de esto. Estuve un rato despierto por si acaso aparecía en el cielo alguna estrella chula. Casi lo consigo. ¡Por cierto! Muchas gracias por prestarme tu ipod, tienes alguna música muy chula. Frankie Cosmos te pega mucho, jaja. Me acompañó hasta que me dormí en el coche.

La última tarde que pasé en Madrid fue algo rara porque hice todo lo que hacemos siempre juntos, pero solo. Me senté en nuestro banco del Retiro y no tenía a nadie con quien comentar la gente rara que pasaba. Tampoco fue gran cosa. Lo que más me llamó la atención fue un chico que pasó con un altavoz a todo volumen y un tatuaje de Monster en la pantorrilla. Después me comí un helado y hacía tanto calor que me fui al cine.

Cogí un metro y me fue hasta Legazpi, en la Cineteca del Matadero echaban "Los 400 golpes". Mi tío Juan, el que está loco por el cine, me mandó verla cuando la pusiesen en algún cine. Me gustó mucho, a ratos graciosa y a ratos algo triste. El protagonista me recordó mucho a ti, siempre liándola en clase gastando bromas a los profes. No sé cómo lo haces, a mí me daría mucho miedo. Una vez le di sin querer a Pedro un balonazo en el ojo cuando estábamos jugando al brilé en gimnasia y casi lloro cuando me mandaron al despacho del director.(La verdad es que se lo merecía un poco, siempre tan creído y tan gilipollas) No sé por qué te cuento esto si estabas allí, siempre me pasa lo mismo. Sigo un poco más que se hace tarde y la luz de la pantalla es ya demasiado cantosa y como mi padre me pille me va a caer una buena.

Cuando volví del cine saqué a pasear a Tobi. Echaba de menos a Amada. Parecía que la acera escupía calor hacia arriba. Sigo sin ponerme los pantalones cortos, ya sabes cuánto los odio… mi madre no deja de rayarme pidiendo que me los ponga, me metió un par de pares en la maleta y todo. Me he traído también la camiseta que me regalaste por mi cumple.

A primera hora de la tarde, después de comer con mis abuelos por primera vez desde Navidad, mi padre me llevó a una academia que está cerca de casa. Puedo ir en una bici vieja que tiene mi abuelo. No tengo nada de ganas de tener que ir a la academia por las mañanas este verano. Todo por culpa de ese maldito examen final de mates. Cuando entramos nos atendió una mujer de unos cuarenta años que parecía no tener ni fuerza ni ganas de hacer nada. Llevaba un vestido muy arrugado y tenía unas gafas que colgaban de un cordel. También olía raro, como a queso muy fuerte. Me presentó al profesor que ya me dio unos ejercicios que tengo que hacer para el lunes…

Mi madre nos estaba esperando en la puerta de casa con las cosas de la playa en el suelo. Antes de bajar a la playa mi madre paró en un estanco a comprar tabaco. Es gracioso porque dice que fumar en Madrid le pone nerviosa. Solo fuma (de liar, además) cuando venimos a la playa. Siempre le pido que haga aritos con el humo. No había mucha gente en la playa. En la parte de atrás de todo siempre están en las toallas grupos de chavales con unos altavoces enormes poniendo música a todo volumen, de esa que solo es ruido y que parece que el que canta lleva acatarrado y afónico toda la vida. Como la que han empezado a escuchar Fernando y estos de clase, que ahora se creen unos malotillos. Y, aún por encima, están jugando todo el rato con un balón de fútbol y casi me dan en la cabeza cuando me estaba bañanado. La marea estaba rara y la gente paseba con el agua por los tobillos estando muy lejos de la orilla. Una señora iba hasta leyendo un libro. Los perros corrían por el agua salpicando a todo el mundo. Casper se quedó debajo de la sombrilla porque aún no se fía demasiado del mar.

Me encanta quedarme flotando en el mar con los ojos cerrados. Es muy relajante, algo parecido se debe sentir al flotar en el espacio. Nadé un poco y cogí un par de piedras planas que me fui guardando en los bolsillos del bañador. Al lado de la playa hay unas grúas enormes que se reflejaban en el agua y parecía magia. Su forma estaba distorsionada, se movían con el mar. Como esas pinturas tan chulas de un estanque que nos enseñaron en plástica al principio del curso, ¿te acuerdas? Fue algo muy interesante, espero que vuelva a pasar otra vez cuando vuelva a la playa.

Cuando el sol estaba a punto de ponerse intenté hacer que las piedras planas diesen botes en el agua. Cuando volvimos a casa cenamos pizza. Le quité el atún y se lo di a Casper sin que lo viese mamá. La abuela me ha regalado una cámara desechable para que haga fotos de las cosas chulas que vea este verano. Mándame tu dirección de San Sebastián y cuando las revele hago copias de las más chulas y te las mando. Me tengo que ir que ya es la una y media y mi padre me va a levantar mañana temprano para que le ayude a lavar el coche.

Chao pescao.

Un choque de los nuestros.

Carlos

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