Crece el malestar ciudadano con las protestas de Vitrasa

Los sindicatos reanudaron las manifestaciones diarias tras el preacuerdo fallido y piden seguir negociando

Vehículos parados en la Praza da Industria por la manifestación de Vitrasa.
Vehículos parados en la Praza da Industria por la manifestación de Vitrasa.

Los trabajadores de Vitrasa volvieron a manifestarse en las calles de Vigo tras la oposición de la plantilla al preacuerdo alcanzado el pasado jueves entre comité y empresa. Reanudaron así las protestas de carácter diario que venían haciendo en hora punta y que sólo interrumpieron el pasado viernes debido a la asamblea de trabajadores para votar dicho preacuerdo.

Con 52 días de huelga indefinida a las espaldas y un principio de acuerdo tumbado por la plantilla de la concesionaria, las manifestaciones han ido elevando la tensión ya no sólo entre plantilla y empresa, sino también entre la ciudadanía. Durante la movilización de ayer, que partió a primera hora de la mañana del Náutico y discurrió por Beiramar y calle Coruña hasta Praza América, se escucharon reproches y recriminaciones hacia los huelguistas por parte de los viandantes, ya que muchos no entendían que, después de medio centenar de días de paro indefinido y tres años de conflicto, decidieran tumbar el preacuerdo alcanzado con la empresa. Además, las protestas diarias atascan grandes arterias de la ciudad como Gran Vía o Beiramar en horas de mayor actividad de tráfico, lo cual también genera malestar entre los vigueses.

Uno de los sindicatos del comité de la concesionaria, CIG, emitió un comunicado en el que reiteran que el preacuerdo “podía ser un punto de partida para desbloquear el conflicto”, pero a la vez advierten a la dirección de Vitrasa del “mensaje claro” de la plantilla para que “dé pasos más decididos con compromisos de mayor calado para crear las condiciones que permitan iniciar una verdadera negociación”.

En este mismo texto, el sindicato nacionalista apunta que “la línea roja que utilizó la empresa durante todo este tiempo era una excusa falsa” al haber abordado una subida salarial sin haber recibido el reequilibrio económico prometido por el Concello.

Además, la empresa denunció ayer tres nuevos ataques a autobuses ocurridos entre el domingo y ayer. El primero, el domingo a las 20,42 horas, al autocar de la línea C3, con viajeros a bordo, que recibió dos impactos de piedras: uno a la altura de Camiño Pelaios y otro a su paso por la calle Ángel de Lema, provocando daños en varias ventanas. Además, ayer, otro bus de la línea C3 reportó un pinchazo en una rueda a las 7 de la mañana.

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