Fue un crimen pasional, pero no machista
JUICIO POR EL CRIMEN DE ANA ENJAMIO
La sorpresa del veredicto, que en suma apoyó la visión de las acusaciones prácticamente al pie de la letra, llegó en el único punto discrepante, referente a la agravante de género. Si bien y también de forma unánime, los nueve miembros del jurado daban por probado que la convivencia que había existido entre ellos suponía un plus de culpabilidad en la conducta de César, no ocurrió lo mismo a la hora de valorar a la víctima por ser mujer.
Por tres votos a favor y seis en contra, mayoría, el tribunal popular declaró que el “crimen ha sido pasional”, considerando el acusado a la víctima de “su propiedad” pero “independientemente de ser mujer” e inciden textualmente en que hubiera sido diferente “si especificase su mujer”. De esta forma, rechazan que el acusado causara la muerte con el deseo de dejar patente su superioridad sobre ella, por el hecho de ser mujer.
Por contra, los cinco hombres y cuatro mujeres del jurado estuvieron de acuerdo a la hora de entender que la convivencia entre ambos les había creado un vínculo de parentesco por el que César genera un deseo de posesión y obsesión cuando dicha convivencia cesa.
Lo describió la acusación popular en su alegato final, al describir el asesinato como un “crimen machista” de libro. Sin embargo, el jurado no cree que haya vinculación del ataque con el hecho de que ella fuera mujer y estuviera sometida al acoso y hostigamiento que ellos mismos dan por probado.
Asimismo, hubo también acuerdo entre todos los miembros para rechazar los únicos puntos del objeto del veredicto que favorecían al acusado. Estos se refieren al hecho de que la relación entre ambos continuara hasta el día del crimen, para lo que consideran que no existen pruebas para ratificarlo, y la versión ofrecida en su declaración sobre lo que ocurrió tras la cena de empresa.
En concreto, César aseguró que después de la cena con los compañeros tenía intención de quedar con Ana. Ante el temor de ésta de que se pudieran encontrar con Samuel, que también salía de fiesta esa noche, le dijo a César que se fuera para su casa, y así lo hizo.
El tribunal popular no se ha creído la versión ofrecida por el acusado en la sala, que trató de dar una explicación a todos los hechos convertidos en indicios contra él. La decisión del veredicto ha coincidido con las acusaciones que calificaban de estrategia para conseguir coartadas el testimonio de César tres años después de los hechos.
Ahora, la sección quinta de la Audiencia en Vigo, en función al veredicto de culpabilidad, tendrá que dictar sentencia, algo que se producirá en los próximos días.
El fallo no será definitivo, ya que aún cabe recurso y el abogado de la defensa ha anunciado que lo presentará.n
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