La cuarentena, entre máquinas agrícolas y de jardín
VAL MIÑOR
Los talleres de mantenimiento y reparación mantienen su actividad plena aunque perciben una merma en la facturación.
Con las explotaciones agrícolas funcionando al 100%, los establecimientos dedicados al mantenimiento de la maquinaria relacionada con el sector así como para jardines permanecen abiertos al público. D. Costas es un negocio familiar que se dedica a la reparación y venta, y en el local de rúa Telleira en Nigrán los artilugios depositados por su clientela se 'pelean' por un espacio en el taller.
Coincidiendo con la entrada de la primavera, atienden a una cantidad aceptable de personas que buscan un solución a las averías derivadas de largas horas de uso en condiciones a menudo extremas. "Tenemos una lista de espera de un mes por lo menos, pero en circunstancias normales no tendríamos tiempo para levantar la cabeza de la mesa de trabajo", explicó Dorindo, que trabaja de mañana y tarde junto a su hijo Alex, ambos autónomos. El grueso de peticiones las reciben en goteo constante en la primera parte del día mientras que por las tardes pasan las horas entre herramientas, útiles, tornillos y piezas varias que alternan con visitas esporádicas, "entre tres y cinco hasta la hora de cierre", añadió. En este sentido Dorindo no pudo precisar una media de personas diarias atendidas ya que como aclaró "estos es diferente a un mercado o una farmacia".
Unos de los inconvenientes derivados del coronavirus es que acumulan máquinas que sus dueños dejaron en el establecimiento para una puesta a punto antes de que se decretase el confinamiento, y que en su mayor parte se componen de desbrozadoras, cortadoras de césped, dispositivos de chorro a presión de agua, motosierras y en menor medida artilugios de mayores dimensiones como motocultores, cavadoras, sulfatadoras o pulverizadores. Unos elementos que también venden nuevos en el espacio contiguo que tienen junto al taller. Al igual que en el resto de sectores que tienen autorizada la apertura también están teniendo problemas de abastecimiento con los proveedores de recambios, uno por marca. "Muchos de ellos no atienden telefónicamente, tenemos que hacer los pedidos por correo electrónico y las piezas llegan a cuentagotas", añadió.
Pese a haberse decretado estado de alarma, estos miñoranos mantienen el mismo horario de atención al público, en jornada partida de 09 a 13,30 y de 15,30 a 20,30 horas, mientras que los sábados atienden solo de mañana. A ellos la cuarentena les cogió en plenos preparativos de traslado y tras el decreto tuvieron que posponer todos sus planes para realojarse en la calle Manuel Lemos. "El local es más grande y está mejor equipado. A estas alturas tendríamos que estar ya instalados pero tuvimos que paralizar la mudanza y seguir por el momento desde aquí", aclaró. Actualmente desarrollan su actividad en dos espacios que en total no llegan a los 100 metros cuadrados mientras que su futuro emplazamiento supera los 150.
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