Demoliciones y reformas dejan la mayoría de edificios ‘desokupados’

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La gran parte de estos ‘inquilinos’ son personas sin techo o con adicciones que buscan refugios deshabitados

a.j.pastor vigo
Publicado: 28 ago 2020 - 01:03
A la izquierda,  el último refugio en la calle Real. Arriba, una persona duerme fuera de un inmueble sellado en el Berbés. Abajo, cerrado el acceso a otro de Príncipe
A la izquierda, el último refugio en la calle Real. Arriba, una persona duerme fuera de un inmueble sellado en el Berbés. Abajo, cerrado el acceso a otro de Príncipe

La okupación de edificios en Vigo se ha convertido en excepción. La Policía, que tiene controlados los lugares de ‘inquilinos’ forzosos por la ciudad, asegura que la mayoría se ha trasladado a pequeñas viviendas deshabitadas, en estado ruinoso o a naves. El perfil, según fuentes policiales, responde más al de personas sin techo o con adicciones en busca de un refugio provisional no definitivo.

Las demoliciones de edificios y las obras de rehabilitación han acabado con los tradicionales asentamientos en el entorno del Barrio do Cura, el Casco Vello, Príncipe o López de Neira, donde durante años bomberos y Policía tuvieron que intervenir por incidentes relacionados con peleas, incendios e inclusos fallecimientos.

En López de Neira, eran dos los edificios abandonados que cobijaron durante años a personas sin hogar. El riesgo, primero de derrumbe, y después el devastador incendio de hace tres años fue el punto y aparte para estos inmuebles. En la calle Real, a escasos metros del edificio de los registros, otro bloque vacío generaba las protestas de vecinos y negocios de alrededor. A día de hoy, sólo una estructura en pie deja espacio para un par de colchones.

La calle Príncipe, la llamada milla de oro, tuvo durante años moradores en las plantas vacías de una de sus edificaciones, donde se encuentra la tienda de moda sueca H&M. Hoy la mayoría, están alquiladas por oficinas.

La Policía asegura que este tipo de okupaciones-refugio se han extendido a casas deshabitadas, utilizadas en muchas ocasiones como ‘narcopisos’, algunas situadas en la calle Pino, y en naves abandonadas. Pese a las obras en Beiramar, todavía quedan algunas instalaciones utilizadas como cobijo nocturno, así como antiguas fábricas del entorno de la calle Coruña. La compra y venta de edificios para su rehabilitación y las medidas extraordinarias adoptadas por los propietarios hacen que otros inmuebles en pleno centro o en la ribera del Berbés sean ahora inaccesibles.

En cuanto a los pisos, un estudio de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias situaba en Vigo, concretamente en Travesía, Teis y Calvario las zonas calientes de la okupación cuyo interés se centraría en viviendas desocupadas que pertenecen a los bancos, ya que las entidades tardan tiempo en percatarse de la situación.

La Sareb, con un contencioso judicial por el edificio de Gran Vía

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, dijo ayer que exigirá a la Sareb (el llamado banco malo surgido tras la crisis del ladrillo) que finalice el edificio de su propiedad situado al lado de la céntrica Plaza de España y que ha sido tomado por okupas. La entidad está pendiente de un contencioso judicial para desbloquear la situación en la que encuentra el inmueble.

“Nosotros no tenemos ninguna denuncia en contra de ese edificio, pero a raíz del conocimiento que tengo en este momento le voy a urgir a la Sareb que ponga ese edificio en condiciones y acabe la obra”, dijo el alcalde en rueda de prensa.

Según afirmó el regidor, la Sareb plantea que la propiedad del edificio está pendiente de una cuestión judicial. Pero “no quiero un edificio desatendido y sin acabar la obra durante años. Si hay un problema de contencioso judicial ya hay otras razones, pero no queremos viviendas en esas condiciones en Vigo”. El inmueble, en el número 54 de la Gran Vía tiene ocupadas ahora todas sus plantas.

El interior, sin luz ni agua, carece de las mínimas condiciones de higiene.

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