Los distintos rostros de Senegal en Vigo

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Pape, Alou e Ibrahima son tres senegales que se encuentran pefectamente integrados en la comarca de Vigo, adonde emigraron hace años.

patricia casteleiro. VIGO localad@atlantico.net
Publicado: 05 feb 2018 - 01:18
Ibrahima Niang, en una visita al Concello de Vigo.
Ibrahima Niang, en una visita al Concello de Vigo.

La comunidad africana en Vigo consta, según el padrón municipal del año pasado, de 1.525 personas, de las cuales 1.040 eran hombres y 485 mujeres. La colonia más abundante es la senegalesa, siendo parte de ella 589 personas. Sólo el 17% de las personas que proceden de Senegal son mujeres. Marruecos y Nigeria son los siguientes países con más inmigrantes en Vigo, pero en estos casos la diferencia entre el número de mujeres y hombres es ínfima.

Estos datos corresponden a las personas que están inscritas en el censo municipal vigués, pero es probable que haya más.

“Yo vine en avión, otros llegan en cayuco. Estoy contento aquí”

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Pape llegó a Vigo hace 14 años donde sus hermanos se habían instalado años atrás. Es vendedor ambulante en Samil cuando hace calor y el resto del año rota entre mercadillos, bares o calles. Se considera un privilegiado porque vino a España en avión, pero muchos compañeros lo hicieron en cayuco. No hablan de ello porque “forma parte de la intimidad”. Con los años pudo traer a su mujer y sus hijas. Al principio compartió piso, cuatro años, luego su situación mejoró. Afirma que la idea de la mayoría de los senegaleses no es vivir de la venta ambulante (de hecho antes de la crisis muchos senegaleses trabajaban en el puerto o en las fábricas), pero para conseguir otro trabajo necesitan demostrar que tienen residencia. A esto hay que sumarle el tiempo que necesitan para aprender el idioma (explica que Cáritas o Cruz Roja dan clases de español) y la necesidad de compartir piso para poder afrontar los gastos. A Pape le gusta el mar. Su país también tiene costa y actividad pesquera. En Vigo come casi todos los días el plato típico de Senegal: Thieboudienne (arroz con pescado). Cocinan las mujeres y los vendedores se reúnen para comer todos juntos a la misma hora entre los pasillos del mercadillo. Para ellos también es importante mantener su cultura. Cada año la comunidad senegalesa de Vigo se junta para organizar los eventos tradicionales como la fiesta del Magal Touba. De Vigo dice que le gusta la gente y el paisaje. “El modo de vida es universal en todas partes, no crean que hay mucha diferencia, las costumbres sí que cambian mucho”.

“La música es ritmo y sentimiento, hay que poner el corazón”

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Alseyni Kamara (Alou) es el único “griot” que hay en Galicia. Son los encargados de transmitir la cultura y las tradiciones africanas (en este caso senegalesas). Procede de una familia de músicos, cantantes y bailarines. Todos salieron de Senegal. Su abuelo estuvo en Noruega, Suecia e incluso Japón. Alou vino a España en 2010 y tras pasar por otras ciudades se instaló hace dos años en Galicia. Con el grupo “Ballet Jammu” ofrece un espectáculo de danza, baile y canto tradicional senegalés. Pero Alou como buen “griot” domina otros estilos, como los ritmos de Guinea, y toca el Sabar, el Djembé o el Doum Doum. Para él la música es ritmo y sentimiento. “Si no pones el corazón nunca va a salir. Cada movimiento que haces en un djembé es una expresión, tiene un significado, no es un ruido”. Con la danza igual, hay comunicación en cada paso de baile. “Hay situaciones muy complicadas, pero empieza a bailar o a tocar un instrumento y...¡alegría! La música mueve montañas y tira muros”. Alou formó una empresa con Vanesa, una gallega con la que forma pareja, en la que dan clase y organiza eventos. Se llama “Mbolo Mooye Doolé”, que significa “la unión hace la fuerza” en woolof, puesto que mezcla dos culturas diferentes. Utilizan la percusión, la danza, los cuentos y la música como herramientas para dar a conocer las diferencias y peculiaridades entre la cultura gallega y la africana. Uno de sus proyectos es ‘A ritmo de corazón’. Esta mezcla dio buen resultado el Día de las Letras cuando dos niñas bailaron muiñeiras a ritmo de sabar y doumdoum en un acto que se celebró en A Guarda en 2016.

“Somos los inmigrantes los que debemos integrarnos en la sociedad”

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La inmigración africana en Vigo tiene un referente. Él es Ibrahima Niang: senegalés, inmigrante y miembro fundador de la asociación AIDA (Asociación para la Integración y Desarrollo del Africano). Esta asociación surgió por la necesidad del colectivo africano que necesita aprender el idioma y conocer la cultura del nuevo país. Los que llegan tienen la necesidad de juntarse, hablar entre ellos, ver como pueden integrarse en la sociedad y hacer frente a las adversidades discriminatorias que se puedan encontrar. “Vigo no podía estar al margen de tener una asociación como esta. La gente no es que nos rechace, pero tampoco nos conoce. Somos los inmigrantes los que debemos adentrarnos en la sociedad para que nos acoja y se regule nuestra situación. Por esto necesitamos aprender el idioma y formar parte de la vida laboral”. En AIDA se imparten clases de español a los africanos que llegan a España con ayuda de profesores nativos y clases de woloof a los españoles que solicitan conocer el idioma y la cultura africana. Las clases se imparten en el Centro Cívico del Casco Vello, y aquellos españoles que acuden son llamados “amigos de África”. Ibrahima lleva a cabo varios proyectos, no sólo culturales, sino también de concienciación, pues un africano cuando llega se encuentra con una realidad de supervivencia y viviendas compartidas. Entre estos proyectos está ‘La otra cara de África’. Durante más de una década fue concebido para ser una exposición, pero a día de hoy acaba de constituirse como un libro sobre los valores de África.

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