Los embalses inician con un nivel bajo un otoño que se anuncia con pocas lluvias

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La presa de Zamáns se encuentra ahora al mismo nivel que en 2017, el año de la sequía

jta. vigo
Publicado: 22 sep 2020 - 01:20
El embalse de Zamáns, el más pequeño, ya nota los efectos de la caída: está a la mitad.
El embalse de Zamáns, el más pequeño, ya nota los efectos de la caída: está a la mitad.

Los dos embalses de Vigo, Eiras y Zamáns, inician el otoño, que hoy entra a las 15 horas, con sus reservas bajas, aunque también es cierto que lejos de una situación extrema. Destaca Zamáns, que se sitúa en el 56,6 por ciento, que es prácticamente el mismo nivel que presentaba tres años atrás a finales de septiembre, en 2017, el año de la gran sequía que llevó a la ciudad y su área metropolitana al borde del corte de abastecimiento. Está ahora 14 puntos por debajo del mismo período de 2019. Por su parte, Eiras, el mayor de Galicia y 10 veces más grande que Zamáns, se encuentra al 72 por ciento, manteniendo un ritmo fijo de tres puntos de caída por semana y entre 12 y 15 al mes. Su situación es mejor que en 2017, cuando a en estas mismas fechas había caído al 64 por ciento tras una primavera y un verano con escasas precipitaciones: son ocho puntos más que entonces, lo que da un margen entre dos y tres semanas de ventaja para que las lluvias coloquen las presas en sus niveles normales. De todas formas, Eiras está tres puntos por debajo de 2019 y uno sobre 2018 y 2016, y 18 con respecto a 2015, cuando se encontraba al 100 por cien de su capacidad. En 2017 Augas de Galicia, que gestiona la instalaciones hidráulicas, llegó a declarar el estado de sequía, que se prolongó durante todo el otoño. En esta ocasión, la previsiones generales para Galicia de la Agencia Estatal de Meteorología apuntan a que será un estación más seca de lo normal, como ya pasó con el verano, en especial con el julio de récord, que se quedó en cero litros, en tanto que en septiembre sólo hubo hasta el momento una tormenta que dejó menos de 20 litros en media hora.

Con todo, ayer se indicó que la llegada del otoño astronómico coincidirá con la irrupción de una masa de aire frío. El anticiclón de las Azores, que en los últimos días ha estado más débil y retirado al oeste de lo habitual, se reforzará a partir de mañana. Esto provocará el cambio de tiempo, con la combinación entre el centro de altas presiones cada vez más extenso y una borrasca atlántica que recorrerá casi 3.000 kilómetros en 48 horas, en pleno proceso de ciclogénesis. La profundización de esta última coincidirá con el auge del azoriano y entre los dos se producirá un importante gradiente de presión que abrirá un intenso flujo de viento de componente noroeste.

La procedencia de este viento será la zona comprendida entre Groenlandia e Islandia, la región ‘manantial’ de las masas de aire polares con un matiz marítimo, que son frescas y a la vez húmedas. En la jornada de mañana miércoles la lengua de aire frío estará al oeste de las Islas Británicas y este jueves empezará a llegar al noroeste peninsular, según los pronósticos a corto plazo.

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