“Las empresas necesitan apoyo financiero y flexibilidad laboral en su justa medida”
PATRICIA GARCÍA GONZÁLEZ Presidenta del Círculo de Empresarios de Galicia
“Las empresas necesitan apoyo financiero
y flexibilidad laboral
en su justa medida”
¿Cómo afrontan las empresas gallegas la desescalada?
Con mucha incertidumbre y poco margen de maniobra. No ha habido tiempo ni capacidad para abordar cambios estructurales con suficiente anticipación y tampoco hemos conocido con la antelación necesaria qué establecimientos en concreto podrían plantearse una apertura inmediata porque los decretos que lo van aclarando llegan muy tarde y con ciertas fisuras de redacción. Es muy complicado (por no decir imposible) trabajar con tan poco margen para acondicionar los locales, adquirir los medios necesarios y formar al personal de manera adecuada.
Círculo de Empresarios de Galicia forma parte del comité asesor de la Xunta para la reactivación económica. ¿En qué trabajan?
En medidas para implantar desde el punto de vista legislativo, económicamente factibles y de necesidad urgente que puedan transferirse de manera ágil al tejido empresarial. El objetivo es que las empresas resulten lo menos dañadas posible por esta situación.
¿Qué reclama el tejido empresarial?
Queremos seguir trabajando en este escenario que se plantea y con el que debemos convivir. Sabemos que esto viene para quedarse. Lo que necesitamos es seguridad en las aperturas con protocolos ciertos, apoyo financiero y flexibilidad laboral en su justa medida hasta que recuperemos al máximo una estabilidad económica.
¿Qué es lo más urgente?
Recuperar la actividad para empezar a tener ingresos y volver a ser autosuficientes. Para que esas aperturas cuenten con garantía en materia sanitaria, precisamos información y protocolos claros y liquidez suficiente para sufragar gastos mientras no recuperemos un nivel de ingresos mínimo que nos permita subsistir sin necesidad de financiación externa. Impuestos y gastos no directamente vinculados a la actividad productiva deberían ser pospuestos como, por ejemplo, los tributos y los gastos sociales y son imprescindibles políticas de estímulo al consumo.
¿Se atreve a hacer una previsión para el segundo semestre?
Estamos ante una situación desconocida y cualquier proyección que haga ahora no tendrá el comportamiento esperado. Sabemos que las caídas del PIB no serán menores al 8% y que pueden llegar al 15%; la tasa de paro esperada oscila entre el 19% y el 22% y el nivel de deuda se será de entre el 113% y el 130%. La situación no es muy halagüeña. En este escenario de crisis, las empresas económicamente débiles corren mayor riesgo de desaparecer. Las que tengan mayor pulmón tendrán más tiempo para adaptarse y también para que surjan nuevos negocios con mayor nivel de automatización, robotización, digitalización, menor contacto social y diferenciales en la oferta al nuevo comportamiento del consumidor.
¿Qué sectores lo llevarán mejor y cuáles peor?
Lo llevarán mejor las empresas con menor contacto social y las que dispongan de mayor espacio para poder mantener el distanciamiento, así como las que tengan su valor de diferenciación apalancado en modelos de negocio con base tecnológica. Igualmente tendrá menor impacto en las empresas que puedan incorporar el teletrabajo en sus organizaciones. Las más pequeñas, intensivas en personas y que desarrollan su actividad en espacios reducidos tienen mayor riesgo de no poder desarrollar su actividad en condiciones.
¿Y en el caso de Vigo?
Vigo tiene una dependencia enorme del sector de la automoción. Esperemos que se ponga a funcionar en breve porque es el elemento que hará que otros sectores interrelacionados se reactiven. Las instituciones de Vigo, con el alcalde a la cabeza, han mostrado su preocupación por el tejido empresarial e iniciado un acercamiento para trabajar conjuntamente con las entidades representativas sectoriales. Será de gran ayuda para las empresas que aplacen el pago de impuestos y reactiven las licitaciones públicas para dinamizar la economía del municipio. Incluso que redistribuyan las partidas presupuestarias para inyectar dinero en acciones con mayor impacto productivo en la economía de la ciudad.
¿Echa algo en falta en la crisis?
La anticipación, la agilidad, una adecuada gestión de crisis, la previsión, la transparencia y la cooperación. Las decisiones se tomaron tarde cuando teníamos ejemplos enfrente que proyectaban las fases por las que íbamos a pasar sin evitarlo. Jugábamos con ventaja y no supimos gestionar esa información tan valiosa adecuadamente.
El Gobierno ha aprendido a gestionar esta crisis después de haberla gestionado.
Inevitable pensar en la de 2008...
Sin duda, pero nada tiene que ver. Las entidades financieras por suerte están en mejor situación y están haciendo un ejercicio de responsabilidad con el tejido empresarial. No creo que les esté siendo fácil asumir las trabas burocráticas que también están sufriendo en las tramitaciones de los préstamos ICO, por ejemplo. Creo que la crisis económica generada por la Covid-19 está siendo mucho más explosiva, pero el tiempo de recuperación será menor porque la banca está más saneada. Todavía no hemos hecho la digestión de la de 2008, necesitaremos todavía más tiempo para absorber la burbuja de la deuda de las familias y las empresas.
Usted dirige una empresa de formación, Femxa, un sector que está creciendo por el confinamiento. ¿Ha repuntado la actividad en estos meses?
Hemos alcanzado cifras históricas. Nos hemos visto desbordados en las dos primeras semanas de confinamiento porque nos ha cogido con el pie cambiado. Se incrementó la demanda de plazas a la vez que implantábamos el teletrabajo para prácticamente el cien por cien de los empleados. Estamos formando on-line a 16.000 alumnos en estos momentos con más de 300 tutores contratados.La sociedad en general valora la necesidad de estar continuamente formándose para mantenerse activo en el mundo laboral y las empresas tenemos asumido que la formación es su mejor inversión para mantener el talento en las organizaciones.
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