El "fantasma" de la sequía regresa a Vigo: llovió la mitad que en 2018
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Las precipitaciones vuelven al mínimo aunque los embalses aguantan al máximo gracias al cambio de gestión
Junio ha sido un mes extraño en Vigo, con temperaturas mucho más bajas de lo habitual y con algunas lluvias, escasas. Mientras media España se cocía, las playas de la Ría de vigo continúan prácticamente sin estrenar, como se podía observar ayer en una estampa singular para un sábado.
Los pronósticos han fallado y tampoco este fin de semana ha sido de pleno verano y quizá haya que espera todavía unos días, ya en julio, aunque se anuncian lluvias para los primeros días del próximo mes, algo que no alegrará a los hosteleros pero que quizá pueda ayudar a enderezar un año que camina hacia otra declaración de alerta por sequía, como pasó en 2017, cuando se recogieron en todo el año 785 litros. Las cifras son determinantes: a mitad del curso, seis meses ya transcurridos, ha llovido prácticamente la mitad que en el mismo período del ejercicio anterior. Los números son claros. Entre enero y junio de 2018 se anotaron un total de 837 litros por metro cuadrado, en un año que se podría considerar de normal tirando a bajo al no llegar a los mil litros. En el mismo período de 2019, que hoy concluye, 477 litros, el 50 por ciento, poco más que en 2017 en el mismo semestre. Por meses, sólo marzo mantuvo un nivel normal de precipitaciones, con el 50 por ciento de todas las recogidas a lo largo de 2019, un total de 285 litros, en tanto que los dos últimos, mayo y junio, han estado muy por debajo de la media, con 34 y 77, respectivamente. Abril sumó 175 litros, una cifra algo inferior también, aunque el récord absoluto se marcó tres años antes cuando sólo hubo tres litros.
EIRAS LLENO
En definitiva, una caída espectacular que sin embargo no ha tenido repercusión hasta el momento en los embalses gracias a la política de control y gestión realizada desde Augas de Galicia, que decidió mantener el caudal de salida del río en el nivel bajo para tratar de que los embalses estuvieran al 100 por cien.
Lo que ha conseguido: Vigo inició el verano con Zamáns al tope de su capacidad y Eiras, que es diez veces mayor, al 99,8.
A ello contribuye la ubicación de Eiras en Fornelos, la zona de España donde más llueve: en seis meses cayeron 1.906 litros, más del triple que en Vigo. No obstante, se trata de una cifra baja con respecto a los anteriores años. La perspectiva con la que se trabaja en Augas es que en el peor de los casos, con otro verano y otoño seco, como en 2017, habrá abastecimiento hasta finales de 2019. En 2017, la falta absoluta de lluvias llevó a Eiras a caer por debajo del 40 por ciento de su capacidad, lo que obligó a acabar con baldeos y otras medidas en la ciudad y también a plantear un trasvase de urgencia desde una pequeña presa situada en la cabecera del río Verdugo que no llegó a ponerse en marcha con la recuperación de la normalidad gracias a una semana de tormentas en Eiras. El proycto, además, fue atacado por el alcalde de Pontecaldelas con todo éxito y finalmente archivado. n
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