“Los fármacos para dejar de fumar son un apoyo, pero además hace falta tratamiento psicológico”
RAFAEL VÁZQUEZ GALLARDO Responsable de la Unidad de Deshabituación Tabáquica
nnn El Sistema Nacional de Salud financiará desde este año la vareniclina y el bupropion, dos tratamientos farmacológicos para dejar de fumar que necesitan de receta médica.
Estos medicamentos se consideran como un complemento de los programas de deshabituación tabáquica que ofrece la sanidad pública y que incluyen de forma necesaria un tratamiento psicológico a los fumadores.
En España se registran 58.000 muertes anuales asociadas al tabaco. Es la primera causa evitable de mortalidad y morbilidad. Un 34% de la población de 15 a 64 años fuma a diario en España, según datos del Ministerio de Sanidad, y más del 60% se plantearon dejarlo en algún momento.
La atención a las personas que quieren dejar de fumar se realiza teóricamente en la consulta del médico de cabecera, pero en el área de Vigo no existen estos programas de deshabituación en todos los centros de salud ni en todas las consultas. A nivel hospitalario funciona la Unidad de Deshabituación Tabáquica para pacientes de Neumología, que dirige el doctor Rafael Vázquez Gallardo, y Medicina Preventiva realiza estas funciones sobre todo con personal sanitario. Los expertos aseguran que dejar de fumar es muy difícil porque la nicotina es una droga potente. Un porcentaje muy elevado de las personas que quieren dejarlo necesitan ayuda profesional. Sin embargo, a día de hoy la sanidad no tiene medios para atenderlos a todos.
¿Qué supone el hecho de que se financien estos fármacos?
El bupropion ya se financiaba como tratamiento antidepresivo, pero no estaba autorizado su uso para la deshabituación tabáquica, y había en el mercado un producto de otra marca que se usaba para la deshabituación y no estaba financiado. La vareniclina se usa desde hace más de diez años para la deshabituación tabáquica con buenos resultados y necesitaba receta, el único cambio es que ahora entra dentro de los fármacos que financia la Seguridad Social.
¿Con esta medida se animará más gente a dejar de fumar?
Creo que sí. En muchos casos pacientes que tienen indicado ese tratamiento para dejar de fumar nos ponían la pega del coste, les parecía caro. Es un tratamiento que dura una media de 12 semanas y venía costando unos 300 euros, 100 al mes. Suponía un problema para muchas personas.
¿Qué porcentaje de personas necesitan fármacos para dejar de fumar?
No lo necesitan todos. Primero tienen que querer dejar de fumar. Luego se usa en personas a las que les va a ayudar porque tienen una dependencia física muy elevada, que fuman una cantidad importante de cigarrillos al día o que han intentado la deshabituación por otros medios sin éxito. Está indicado en una parte muy importante de los pacientes.
¿Cuántos no lo consiguen?
El tabaquismo es una enfermedad crónica y por definición recidivante, es decir que hay una gran tendencia a recaer en el problema a lo largo de sucesivos procesos de deshabituación. Es muy frecuente que nuestros pacientes dejen de fumar y luego por diferentes razones vuelvan a recaer. No es un fracaso, lo que hay que hacer es volver a intentarlo usando otras medidas o perfeccionado las cosas que se han hecho mal.
¿Qué opina de que el Ministerio de Sanidad solo financie un intento de dejar de fumar al año?
No me parece mal. Es un fármaco caro y debemos usarlo bajo determinadas condiciones, dentro de programas de deshabituación. En ningún caso es aconsejable que lo utilice el paciente si no está haciendo otras medidas de deshabituación. Hay que pensar que el tabaquismo es una enfermedad que incluye una dependencia física producida por la nicotina, que es una droga potente, pero hay también una parte muy importante que es la dependencia psicológica derivada de varias cosas. Tenemos que tratar al mismo tiempo la dependencia física y la psicológica. Estos fármacos ayudan de manera importante en la dependencia física pero si no hacemos a la vez medidas conductuales, de cambios de actitudes, no lo vamos a conseguir. Sabemos por los estudios que hay que una persona que consume la vareniclina tiene como tres veces más posibilidades de ser ex fumador al cabo de un año, pero no es una varita mágica, es una ayuda y tiene que estar dentro de un programa de deshabituación tabáquica más complejo. Un médico que no va a realizar un seguimiento de ese paciente y no le va a ayudar en el tema conductual no debería recetar esos fármacos.
¿Sigue siendo una asignatura pendiente extender los programas de Deshabituación Tabáquica en Atención Primaria?
En la mayoría de los centros de salud hay médicos interesados y que ayudan mucho a sus pacientes, pero por desgracia hay muy pocos centros de salud que tienen programas de deshabituación tabáquica establecidos debido a la la escasez de personal y medios. Estos programas son muy costosos en tiempo. En el hospital lo hacemos nosotros, pero restringido a pacientes que ya tienen patología respiratoria generalmente crónica y quieren dejar de fumar porque si lo abriésemos a toda la población la lista de espera sería de dos años. Medicina Preventiva también lo hace pero para el personal del propio hospital. Es un pequeño parche, pero deberíamos extender el programa a toda la Atención Primaria y hacer servicios más amplios en el hospital.n
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