Farruco Sesto: "Todo lo que se hace con interés genera tensión creadora, problemas y resistencias"
Entrevista
El poeta, artista, arquitecto y exministro venezolano inaugura una exposición en la Escola de Artes e Oficios
Farruco Sesto Novás (Vigo, 1943) se define como poeta, pinta por pasión, es arquitecto por vocación y la docencia es su salida profesional. Nieto del pedagogo Juan Novás Guillán e hijo del intelectual galeguista Xosé Sesto, emigró a Venezuela a los 18 años, allí se implicó en la revolución bolivariana, llegando a ser viceministro y ministro de Cultura. Desde 2018 regresó a su ciudad natal como parte del cuerpo consular, aunque nunca se plantó un retorno definitivo. Presentó en AtlánticoTV la exposición que hoy inaugura en el espacio Emao de la Escola de Artes e Oficios, de donde fue alumno a principios de los 60.
Emigró a Venezuela y se implicó con la revolución hasta ser ministro con Hugo Chavez.
Me impliqué con la causa de la humanidad, la de que los pueblos se emancipen y los dejen prosperar en paz. Me hice venezolano, me identifiqué con el pueblo. Es un privilegio tener dos patrias.
Pero formar parte del Gobierno bolivariano le trajo tantas penas como glorias.
Nada es fácil. Como dice un personaje del escritor brasileño João Guimarães Rosa, “vivir es muy peligroso”. Lo que vale la pena cuesta sudor y esfuerzo, hasta el amor. En uno de los carteles de la muestra se lee “poemas de amor, problemas de amor”. Todo lo que se hace con interés genera tensión creadora, problemas y resistencias.
Su trabajo en el consulado le permitió volver a Vigo y su pintura, a Artes e Oficios. ¿Cómo fue este regreso?
Esta es una exposición no comercial, quería mostrarle a los amigos y a los que estuvieran interesados, lo que estoy haciendo aquí. Pensé en la escuela porque es institucional y porque yo estudié aquí orfebrería con Ángel Mareque, profesor extraordinario.
¿Y cómo se siente?
Muy bien. Artes e Oficios está en la vida de uno, en la infancia que marca mucho. Estudié bachillerato en Jesuistas, esta fue mi segunda escuela, no estuve en tantas. Tengo muy buenos recuerdos y Vigo es la ciudad donde yo nací, se refleja en los cuadros con O Galiñeiro, la Ría o la casa del buque cablero que diseñó César Portela.
Lo primero que sorprende al entrar en la sala es el cromatismo de las obras.
Es el trópico, aunque la pintura medieval de aquí es muy colorista que se haya olvidado. La pintura gallega más antigua es de muchos colores como en el Pórtico de la Gloria.
En esta exposición muestra distintas facetas creativas.
Hay cinco secciones: la pintura acrílica; los dibujos digitales también muy coloridos; los dibujos que llamo ‘con la cabeza en otra parte’ que surgen en momentos de concentración y no se sabe a dónde va la pluma; los carteles de la precariedad, realizados en los años de estudiante sin medios, en una época que no había móviles y para comunicar había que pegar, y por último, un ejemplo de arquitectura en las fotos del mausoleo de Simón Bolivar.
De hecho, su obra del mausoleo de Simón Bolivar está concebido en un espacio muy especial.
Comparte plaza en el cuartel colonial del siglo XVIII español, con un panteón del siglo XIX, levantada sobre una iglesia colonial y el complejo nacional de Venezuela junto al Archivo de la Nación del siglo XX, a los que se une el mausoleo del XXI. Son cuatro siglos interrelacionados que dejan sus formas.
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