Los forenses dicen que el estado del párroco deriva de la agresión

JUICIO POR LA AGRESIÓN AL CURA DE SANTA RITA

Los médicos destacaron la gravedad del tipo de hematoma cerebral sufrido por el cura de Santa Rita, un paciente “vulnerable”. El fiscal pidió la condena de los dos acusados

a.j.pastor. vigo apastor@atlantico.net
Publicado: 21 sep 2017 - 04:00
Pedro Yago S.P. y Alison Lucas B.R., en la última sesión de la vista en la Audiencia.
Pedro Yago S.P. y Alison Lucas B.R., en la última sesión de la vista en la Audiencia.

La última sesión del juicio contra los dos acusados del violento robo sufrido por el cura de Santa Rita, don Antonio Rodríguez, estuvo marcada por la declaración de los médicos forenses. Según explicaron en sala, el diagnóstico del párroco fue el de un hematoma subdural (hemarrogia cerebral) en un tipo agudo, especialmente grave ya que puede causar la muerte. Desde su punto de vista, aunque citaron un estudio en el que se hablaba de que este hematoma puede darse de forma espontánea, explicaron que “se da en un porcentaje muy pequeño y cuando no se tiene constancia de traumatismo previo”. Sin embargo, en este caso, consideraron que su estado deriva de la agresión.

Las erosiones que presentaba don Antonio Rodríguez en la cara muestran a su juicio que hubo un traumatismo o forcejeo y concretaron que dicho traumatismo no es necesario en el caso de esta víctima en concreto, que fuera directo para provocar una lesión tan grave. “Es un paciente vulnerable, no hace falta un golpe, la violencia de un simple zarandeo es suficiente para provocar la hemorragia”, afirmaron al destacar que el párroco, además de tener 82 años, tomaba Sintrom, un anticoagulante.

Asimismo, resaltaron que los síntomas del hematoma, que le afectó a todo el sistema nervioso, aparecen en un intervalo de tres días, como ocurrió en este caso, con cefaleas y vómitos.

Aseguraron que actualmente, don Antonio no puede realizar actividad de ningún tipo, que se mueve por grúas y que va a requerir atención de por vida.

El fiscal mantuvo su petición de condena para Pedro Yago S.P. y Alison Lucas B.R., para los que solicita un total de 15 años de prisión por un robo con violencia y lesiones agravadas. Incidió la representante del ministerio público en que la víctima “era una persona vulnerable”, algo que, “era visible”.

A juicio de la acusación pública, el testimonio de los testigos y de la propia víctima han sido claves para identificar a los acusados quienes, incidió, mostraron varias contradicciones durante el juicio y con respecto a sus declaraciones en fase de instrucción.

Según el fiscal, Pedro Yago admite que el día de los hechos cogió un taxi pero no sabe explicar cómo era conocedor de tantos datos sobre lo que le ocurrió al párroco, afirmando en su momento que “los datos los saqué de mi mente”. Respecto al otro acusado, Alison Lucas, la acusación pública hizo hincapié en que negó reiteradamente haber entrado en la iglesia hasta que se le leyó su declaración anterior para admitir que sí lo hizo pero sólo para confesarse.

Mientras mantuvo la petición de condena, modificó las cantidades referentes a las indemnizaciones, tras presentarse el parte médico definitivo de las lesiones sufridas por la víctima. De esta forma, las cantidades exigidas a los dos acusados por los hechos, se elevarían por encima del medio millón de euros.

Las defensas generan dudas: ‘no hay pruebas contundentes de la autoría’

Las defensas también matuvieron sus escritos y pidieron la libre absolución de ambos acusados generando dudas, durante sus conclusiones finales, sobre la autoría de los hechos.

La abogada de Alison Lucas B.R., calificó los hechos de “graves” por lo que resaltó que por lo tanto requieren de una sentencia amparada en la aportación de pruebas rotundas.

En este sentido afirmó que ningún testigo ha reconocido a los dos acusados y en ninguna de las grabaciones se acredita “sin ningún género de dudas que sean ellos”. Afirmó, además que el móvil de su cliente, tras un estudio de triangulación, no aparece en el radio de la zona donde se produjo el robo y que en la entrada y registro en su domicilio “no se encontró nada, ni dinero, ni ninguna prueba del robo”.

Recordaron los dos letrados, que la identificación que se realiza de los sospechosos a través de las imágenes de las cámaras se refiere a la ropa, sin “ninguna marca identificativa de las mismas, únicamente el color”.

Respecto a la declaración del párroco, se citó el hecho de que don Antonio dijera que ese día Pedro Yago entró a pedir cambio y que luego llegaron dos. En referencia a uno de ellos dijo que no conocía dijo que con ese no habló, no se da cuenta.

Por otro lado, ambos abogados destacaron que no quedó acreditado tampoco que la víctima recibiera patadas, ni una paliza, según el informe forense.

Respecto a la declaración del taxista, la defensa afirmó que este testigo corroboró que cogió a uno de ellos y al segundo a un kilómetro de distancia, “iba normal, sin correr”.n

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