Furor por la cocina en cuarentena

VIGO

Preparar recetas elaboradas, especializarse en repostería o atreverse con el pan casero son algunas de las actividades preferidas de los vigueses para ocupar las horas libres dentro de casa

Pablo Soliño, con sus hijos Álvaro y Daniela como pinches.
Pablo Soliño, con sus hijos Álvaro y Daniela como pinches.

Desde hace semanas los productos más buscados en las grandes superficies son la levadura y las harinas especiales. Incluso en muchas panaderías agotaron durante días sus suministros. Y es que la cocina ha recuperado durante el confinamiento su valor social, reconvirtiéndose en una estancia de encuentro familiar.

Cocineras profesionales como Merchi Rodal aconsejan compartir la elaboración de recetas sencillas con los niños: “Les gusta amasar y mezcla, estar entre fogones les relaja”. Es algo que ella misma practica con sus hijos, Leo y Sabela, de 4 y 2 años.

Lo cierto es que muchos descubrieron al chef que llevan dentro. La libertad de horario y la obligación de permanecer en casa despertó una pasión en algunos y acrecentó una afición en otros.

Marta Valcarce, del blog @mecomovigo y la nutricionista Beatriz Dosdá recomienda cocinar con anticipación para poder optimizar los alimentos. Aunque los platos de cazuela también se benefician de esta mayor dedicación, la repostería y las recetas dulces son los preferidos de los cocinillas de la cuarentena.

Pablo Soliño, organizador de eventos culturales; Diana Carrera, estudiante; Roberto Giráldez, responsable del mercado de Teis y Rubén Pérez, hostelero y presidente de la Asociación de Comerciantes Zona Náutico, hablan para Atlántico de sus experiencias como chef y sus recetas favoritas. Son cuatro vigueses que no están directamente relacionados con los fogones, pero que la cuarentena ha contribuido a meterles el gusanillo de la cocina, estrenándose para algunos y perfeccionando técnica en otros casosn .

“La empanada de pulpo me quedó buenísima”

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Pablo Soliño, organizador de eventos culturales, cocina habitualmente en su casa, pero los horarios le obligan a hacer comidas rápidas. El confinamiento le permite pasar horas con sus hijos, Álvaro, de cinco años y Daniela, de 3, entre fogones: “Son mis mejores pinches, les gusta el ruido de la batidora y hacer mezclas; a mí siempre me gustó guisar, pero también hacer bizcochos y empanadas, hice por primera vez una de pulpo que me quedó buenísima”.

“Cocinamos porque nos encanta comer bien”

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Diana Carrera siempre fue de cocinar, pero la falta de tiempo le impedía dedicarle todo el esmero. Ahora, sin las ataduras de los horarios, su novio y ella preparan con esmero las recetas: “Cocinamos porque nos encanta comer bien, cuando probamos algo que nos gusta en un restaurante, luego intentamos reproducirlo en casa, intentando averiguar por el sabor qué lleva; uno de nuestros favoritos es el bacalao ‘á `muralla” al estilo de un restaurante de Valença” .

“Me estrené con el roscón para comerlo en Pascua”

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Roberto Giráldez hizo sus pinitos como repostero estos días. “Somos una familia practicante, que celebramos a Pascua; al no poder ir a buscar el roscón de mi madre, este año me estrene con él para poder comerlo”. Aunque algunos ingredientes como la levadura fresca escasean, los encontró en el mercado de Teis, donde también tuvo la suerte comprar huevos caseros: “Seguí la receta de una vecina de Sárdoma que hace en el horno unos cincuenta roscones para toda la familia, lo cierto es que me quedó muy bien y ya le cogí el vicio, hice un pan integral y unas filloas riquísimas; yo soy más de dulce”.

“Innové con la tarta de queso y salió riquísima”

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Rubén Pérez reconoce que él es más “cocinero de exterior que de interior, mi especialidad es la parrilla”, pero esta cuarentena también probó con la repostería: “Innové con la tarta de queso al horno y me salió riquísima, al final me la comí toda yo solo”. Como encargado de hacer la compra, afirma que es complicado encontrar levadura o harinas especiales: “Desde que empezó el estado de alarma, mi mujer (Sara) hace una media de dos postres al día, a los niños les encantan las galletitas caseras; lo cierto es que con el confinamiento el horno y la thermomix no paran, estamos más tiempo en casa”.

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