“Hay una obsesión con aumentar el pib, pero eso no significa que aumente el bienestar”

MARIO PANSERA Investigador de la UVigo con una beca Starting Grant

r.suárez. VIGO
Publicado: 07 sep 2020 - 01:21
Mario Pansera es italiano y tiene familia en Allariz.
Mario Pansera es italiano y tiene familia en Allariz.

nnn El investigador Mario Pansera lidera uno de los 23 proyectos españoles que acaban de lograr una beca Starting Grant, dotada con 1,5 millones de euros por parte del Consejo Europeo de Investigación. Pansera ha escogido la Universidad de Vigo para poner en marcha su iniciativa, que analizará cómo podría prosperar una sociedad sin necesidad de impulsar un crecimento continuo o de aumentar su PIB de forma indefinida. Son unas becas muy prestigiosas y de difícil acceso. La consiguen el 13% de los canditatos: de las 3.272 propuestas de la última convocatoria lograron financiación 436. Pansera es italiano, escribió su propuesta estando en la Universidad de Bristol y eligió la UVigo porque parte de su familia vive en Galicia. Además, ya había colaborado con la agrupación estratégica de economía y empresa Ecobas, que tiene su sede en el campus vigués. Ahora está trabajando en la Universidad Autónoma de Barcelona y en febrero tiene previsto iniciar el proyecto en Vigo, donde espera poder contratar a 7 u 8 personas con perfil internacional.

¿Cómo valora esta beca?

Es una beca que prácticamente da acceso a una plaza estable dentro de la universidad española. En los últimos años se ha ido precarizando la investigación y conseguir una plaza de profesor titular o catedrático se ha vuelto muy difícil. Hay como un bloqueo desde hace años y tienes que estar dentro del departamento, hacer un recorrido dentro de la universidad. Cuando uno gana una Starting Grant prácticamente se te abren todas las puertas, por lo menos en España. Comunidades autónomas como Galicia, Cataluña o País Vasco tienen programas de atracción. Todo el mundo te busca y tu vida académica está un poco resuelta.

¿En qué consiste el proyecto?

La idea principal es una crítica al hecho de que en los últimos 50 años todos los esfuerzos de nuestras sociedades modernas se dedican a generar un crecimiento económico, significa subir un número, el PIB, que mide las transacciones económicas en un país. Pero aumentar ese número no significa que el bienestar de los individuos, de las familias, de los grupos aumente. Si cortas un bosque y vendes la madera, el PIB de mi concello sube, pero nosotros somos más pobres porque aparte de los recursos que puede dar un bosque no tenemos por ejemplo el placer que nos puede dar contemplarlo. El PIB mide la transacción económica y no el desarrollo o la mejora cualitativa. Se plantea imaginar un mundo donde las sociedades humanas no estén obsesionadas por incrementar ese indicador de riqueza material, más específicamente imaginar cómo sería una organización y la innovación.

¿Este nuevo modelo nos podría hacer más pobres?

El proyecto tiene que ver con la manera de ver qué es riqueza y pobreza. En los últimos 30 años vimos un progresivo empeoramiento de las condiciones de vida, sobre todo de la clase popular y media, que han visto como bajaba su poder adquisitivo. El proyecto no busca otra forma de ser ricos de la manera convencional, está relacionado con una idea distinta de la riqueza, basada en la mejora cualitativa a la hora de vivir la vida.

¿Cuestiona el consumismo en el que estamos inmersos?

El proyecto se centra en cómo serían las organizaciones en este nuevo sistema que no esté basado en el crecimiento indefinido del PIB, pero las bases filosóficas que están detrás sí tienen que ver con la crítica al consumismo. Creo que el consumismo no beneficia a las personas, sino a un sistema económico que explota a las personas y al medio ambiente para lograr un crecimiento que no se convierte de forma automática en bienestar de las personas y que genera desigualdad.

¿Teme que haya reticencias?

Tengo clarísimo que soy un bicho raro y que estas ideas hasta hace poco tiempo eran tabú, en la mayoría de los círculos académicos eran ideas heréticas. La receta tradicional es crecer y aumentar la riqueza porque es la forma de seguir adelante, pero en los últimos diez años hubo un cambio muy grande. Que la Unión Europea me conceda este proyecto es una señal muy fuerte. Hace unos años el presidente Sarkozy en Francia reunió a un grupo de economistas para ir más allá del PIB, para imaginar otros indicadores que midan el desarrollo humano mejor, el tema del decrecimiento o de pensar un mundo poscrecimiento es algo que se debate abiertamente. Hace diez años era imposible un cambio, creo que ahora la sociedad está bastante preparada. Es pensar la vida de forma cualitativa. Mucha gente preferiría ganar menos y estar más tiempo con sus amigos y familia. Las personas lo tienen claro, pero no lo tienen tan claro las élites económicas y políticas.

¿No puede parecer una utopía?

La utopía es seguir trabajando un modelo que está destrozando el planeta y destruyendo la vida de las personas. Los beneficios se han llevado muchos puestos de trabajo. No se busca que sea rentable sino que sea más rentable. Se cierran fábricas para buscar lugares donde sea más rentable.

¿Hay algún país en esta vía?

No, la mayoría de países están obsesionados con el crecimiento económico. Seguramente en algunos han abierto un debate, pero ningún país está abrazando la idea de abandonar este modelo de crecimiento. Sin embargo, hay países donde las condiciones de vida llegaron a un punto en el que no necesitan crecer más, solo mejorar cualitativamente, y otros sí necesitan ese crecimiento en países de América Latina, Asia o África, que necesitan mejorar infraestructuras o la educación y no han llegado a un nivel mínimo de consumo. Ahí sí necesitan políticas de crecimiento, en algunos casos bloqueadas por las relaciones norte-sur.n

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