Historia de las empresas en Vigo: 1890, año de la gran manifestación por la hojalata
La Revolución Industrial llegó a Vigo por el mar e incluyó a fábricas como La Cristina, La Metalúrgica, La Artística, La Industriosa, La Panificadora o Alfageme
“Poco después de las nueve comenzó el desfile por la calle Sombrereros a la Plaza de la Constitución. La manifestación fue imponente; nunca se ha visto en aquella ciudad una masa tan compacta de manifestantes”. “Los gritos apagaban muchas veces los ecos de la música que les acompañaba. Se pedía ¡justicia! Y más ¡justicia! Y ¡protección a la industria gallega!", señalaba el diario “La Monarquía” el 11 de marzo de 1890.
Esta gran manifestación había sido convocada por los fabricantes de conservas de Vigo, que veían su industria amenazada por las admisiones temporales de hojalata. Las conserveras consumían grandes cantidades de hojalata que importaban de Bilbao, con una calidad menor y que era insuficiente. Así que los conserveros iniciaron importaciones de Inglaterra y el problema surgió con la protección a la industria siderúrgica española, que obligó a un abastecimiento de hojalata nacional, limitando las importaciones. Ante la falta de envases, varias fábricas tuvieron que parar.
La manifestación provocó un gran revuelo y estuvo acompañada de cartas al Gobierno, a los ministros de Gobernación, Hacienda y de Fomento por parte del alcalde y el presidente de la Cámara de Comercio, así como a los diputados y senadores gallegos y al presidente del Consejo de Ministros, Sagasta.
Esta historia de la manifestación conecta de lleno con la Revolución Industrial, que llegó a Vigo del mar y con grandes iconos como La Metalúrgica, La Cristina, La Industriosa, La Artística o La Panificadora.
“La industrialización en Vigo nace del mar, todo el tirón del despegue industrial de Vigo tiene que ver con la actividad pesquera convertida en actividad industrial, con el proceso de la conserva de pescado”, explica Antonio Giráldez, historiador y vicepresidente del Instituto de Estudios Vigueses.
Precisamente, subraya que La Metalúrgica nació después de esa gran manifestación por la hojalata como primera fábrica de estampación de hojalata de Vigo. “Las empresas vascas no eran capaces de satisfacer la demanda, la calidad no era buena y los precios altos. Así que los conserveros detuvieron la producción en 1890 y la patronal movilizó una gran manifestación ciudadana, con pancartas para pedir no más trabas a importación de hojalata inglesa. Los vascos presionaron y no hubo vía libre, así que los vigueses se dieron cuenta de que la solución pasaba por tener producción en Vigo. En 1900 nace La Metalúrgica, de Antonio Alonso Santodomingo asociado con José Barreras Massó y Guillermo Curbera, en García Barbón”, explica Antonio Giráldez. Allí se producirá hoja de lata y envases. Tal es el boom que en 1917 amplían instalaciones porque, con la Primera Guerra Mundial, Europa compra las conservas de Vigo.
En esa época también nace La Artística, en la calle Coruña y fundada en 1906 por Eugenio Fadrique. Es otra industria auxiliar de conservas, hace latas, decora las tapas y fabrica los anillos del cierre hermético. También fabricaría envases para café, galletas y carteles publicitarios. Ahora está en el polígono de A Granxa de Porriño.
En 1921 desde La Artística y con Antonio Alonso Santodomingo crean la firma Alonarti, donde se produce tanto la goma del cierre, como envases de aluminio, como tubos de pomada para la industria farmacéutica, el famoso Trombocid.
En 1880 Antonio Sanjurjo Badía, conocido como “El Habilidades” funda La Industriosa, en García Barbón. “El nombre es porque admiraba a las abejas”, explica Antonio Giráldez. Allí fabrica calderas de vapor y como anécdota, “en la segunda visita de Julio Verne a Vigo, son operarios de Sanjurjo los que reparan la caldera de vapor de su yate”. Funda también su propio astillero. En La Industriosa fabrica hornos, prensas y cualquier máquina de finales del XIX y principios del XX. También son conocidas sus farolas, fuentes de hierro como la de la plaza del Peñasco o balcones. En 1898 fabrica la boya lanzatrorpedos que sus herederos han cedido al Museo del Mar, un minisubmarino que se sumergió con éxito en la ría de Vigo. “Murió en 1922 y era una persona muy apreciada por los obreros, porque había fundado una pequeña seguridad social para que tuvieran una pensión y un salario mínimo en caso de enfermedad, era un pionero. Su entierro fue masivo”, recuerda el profesor Antonio Giráldez.
Unidas a todas estas industrias, La Cristina, en Lavadores, la primera papelera de Vigo fundada en 1863, cuyo motor era el agua del Lagares. Fabricó papel continuo y su promotor fue Norberto Vázquez Coppa, uno de los hijos de Norberto Velázquez Moreno. Luego se sumarían Antonio Sanjurjo Badía y Antonio López de Neira. “En esa época se consumía bastante papel por la administración, las consignatarias y de hecho hay obra de Murguía que se imprime en La Cristina y una parte de Cantares Gallegos”, explica Antonio Giráldez. Hubo una gran sequía en el Lagares y cerró en 1865, pero reabrió en 1907 para reciclar hojalata.
Iconos en ruina de una potente ciudad industrial
En España la revolución industrial empezó en la década de 1830, pero no tomó fuerza hasta mediados del siglo XIX, con el sector industrial del textil catalán a la vanguardia.
En Vigo, junto con La Metalúrgica, La Industriosa, La Cristina o La Artística, la revolución industrial tiene otros iconos muy reconocidos como La Panificadora o Alfageme. El profesor Antonio Giráldez, miembro del Instituto de Estudios Vigueses, destaca que, en el caso vigués, la revolución industrial llegó con el mar y la industria conservera. “Da un poco de pena que Vigo pierda la memoria de su pasado industrial y que se vean morir los edificios. Como cuando los tranvías se murieron abandonados en La Florida. El pasado industrial es para hacer memoria y la mejor forma de que no se pierda es darle uso”, considera Antonio Giráldez.
En este sentido recuerda por ejemplo los hitos de La Panificadora, “un imperio del pan que fabricaba 50.000 kilos de pan por día” o el patrimonio industrial que esconde el edificio de Alfageme en Tomás Alonso y Beiramar.
Así que Antonio Giráldez, un experto en la historia de Vigo, quiere “reivindicar la gran ciudad industrial que fue Vigo” y que los grandes iconos de finales del XIX y principios del XX “algunos se han perdido y en otros casos las ruinas aún están en pie, pero van camino de su desaparición”.
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