"Implantar el modelo chino aquí es impensable"
VIGO
El director general de Gradiant defiende la utilidad de las app para controlar la pandemia sin que atenten a la intimidad
nnn Vigilados por nuestro propio teléfono móvil. Este escenario sobre el que se alertaba desde distintos ámbitos hace ya tiempo, pero por diferentes motivos, parece hoy más cercano. Recientemente, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han recordaba que "la epidemia en Asia no solo la pelean virólogos y epidemiólogos, sino informáticos y especialistas en gestión masiva de datos". De hecho, Europa, y también España, estudia implantar una aplicación o app para realizar un seguimiento de la expansión de la pandemia de coronavirus. Es decir, ese futuro ya está aquí.
El Gobierno está realizando un rastreo de los movimientos de los ciudadanos, eso sí, de forma anónima. Es el estudio DataCOVID, una herramienta basada en el big data. Y no es la primera vez que realiza un seguimiento parecido. Ya lo hizo el INE (Instituto Nacional de Estadística) el pasado año para conocer cómo usábamos el transporte.
"Es un estudio con datos anonimizados que obtiene de las operadoras de telefonía. Con esto se puede hacer un análisis de los movimientos de la población, no de la persona individual. Es útil para conocer cómo están funcionando las políticas y medidas de confinamiento, analizar los patrones de movimiento a nivel macro de la población y tenerlos en cuenta para diseñar los planes para la desescalada de la que ya se está hablando".
Luis Pérez Freire es director de Gradiant, el Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia que trabaja en innovación en TIC. Este especialista señala que, aunque se trabaja también en el desarrollo de una app con estos fines, la implantación del modelo de China de control de la población no será posible en Europa, al menos en el contexto actual. "No por dos motivos. Uno, porque la legislación europea no lo va a permitir. Y por otro: no tenemos ahora mismo la infraestructura tecnológica necesaria para hacer algo como eso".
Se refiere no solo a la geolocalización a través de nuestro dispositivo, sino también a su combinación con el uso de otras herramientas como las cámaras de reconocimiento facial en las calles. "Son cosas que aquí son impensables. Las cámaras que están vigilando el tráfico o los espacios públicos no están conectadas a ninguna base de datos donde tengan nuestras caras", explica.
La carrera por encontrar esa app que permita controlar y vigilar la expansión de virus ya ha comenzado. Fue precisamente una de las primeras medidas aprobadas por el Gobierno cuando decretó el estado de alarma: encargar el desarrollo urgente de una aplicación móvil que permita al usuario autoevaluarse sobre Covid-19 y que permitiese la geolocalización para comprobar en qué comunidad autónoma se encuentra. Es una copia de otros modelos que han funcionando bien con esta pandemia, como el coreano o los aplicados en Singapur o Taiwan, recuerda Pérez Freire. "Lo que se está estudiando en Europa es cómo hacerlo sin entrometerse de más en nuestros datos privados. Y hacerlo de forma coordinada y que sirva para que el usuario pueda utilizarla en todo el espacio europeo".
Esta app, según resalta este experto, permitiría tener un registro, una trazabilidad, de con quién hemos estado en contacto, de tal modo que si resultamos infectados los teléfonos que han estado próximos a nosotros en los días anteriores reciban una notificación de ese riesgo, pero de forma en que no se identifique a la persona positiva ni que el Estado sepa con quién hemos estado con nombres y apellidos.
Otro debate que se abre en este campo es el del monopolio de las empresas de comunicación y el uso que puedan dar a nuestros datos. Apple y Google, los dos grandes competidores tecnológicos, ya anunciaron esta semana una alianza para desarrollar una tecnología de rastreo mediante Bluetooth. "Ambos cubren prácticamente la totalidad de los teléfonos móviles y pueden hacer que esto llegue a toda la población, lo que es necesario para que este tipo de aplicaciones sean efectivas", explica el director general de Gradiant. "No parece que estemos hablando aquí de una nueva aplicación que sea exclusiva de estas empresas y que vayan a tener el control de estos datos. Además, se regirían a través acuerdos a nivel europeo", recalca.
De todas maneras, Luis Pérez Freire recuerda que todo este tipo de tecnologías nunca sustituirán a los médicos. "Una cosa es que las herramientas de este estilo puedan ayudar y los datos están a la vista; si analizamos lo que ha pasado en los países asiáticos, vemos que el efecto ha sido positivo. Y no tiene por qué ser algo lesivo para la intimidad de las personas. Eso no sustituye las precauciones a la hora de tener contacto con los demás. Es una herramienta de ayuda. Si pecas de confianza puede haber un repunte". Gradiant ofreció a las autoridades sus capacidades y herramientas para luchar contra la pandemia. "Seguimos abiertos a colaborar y a proporcionarlas en la medida que las consideren interesantes", concluyó. n
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