Incertidumbre entre las flores
vigo
Los viveros están en pleno rendimiento, pero se enfrenta a la amenaza a un repunte del virus en otoño que frenaría el nuevo ciclo de plantación y comercialización
nnn “El mundo de los viveros es muy variado y cada uno tiene sus peculiaridades, pero con el parón del coronavirus nos afectó a todos porque trabajamos con productos perecederos que si no salen en su momento se pierden”. Víctor Alonso, ingeniero técnico de Viveros Samil, reconoce así que aún no han salido de la crisis, pese a que la actividad ha vuelto a sus instalaciones: “Estamos en un momento de total incertidumbre, se prevé un repunte en otoño y si apostamos por la plantación de temporada podríamos perderla toda; experimentamos un pico engañoso”.
Viveiros Tolla, de la cooperativa de Baixo Miño, hizo un llamamiento a de facebook para salvar la plantación de temporada: “Tenemos por delante un futuro incierto, estamos dándolo todo, cuidando y mimando cada una de nuestras plantas para intentar superar una situación complicada que llega en el peor momento, con el vivero a pleno rendimiento; un shock económico y emocional contra el que luchamos cada día”.
Muchos productores tiraron muchas plantas, bien porque se echaron a perder, bien porque había que dejar sitio para la siguiente. En Viveros Samil, suministradores de las grandes superficies de la ciudad con el cierre de los establecimientos, tuvieron que retirar todo el género que se echó a perder.
El artículo de huerta es considerado de primera necesidad, por lo que plantaciones como los de Samil pudieron abrir: “El fuerte de los trabajos hortícolas fue durante el confinamiento”.
Desde el sector solicitan inversiones en plantas por parte de las administraciones que les puedan dar tranquilidad ante un año con mucha incertidumbre y les contribuyan a salvar la campaña.
El 80% de las plantas de interior se importan de la subasta de flores de Aalsmeer, en Holanda, aunque los viveros tanto de Galicia como de España (Chipiona o Valencia) están apostando por la planta de calidad.
El último eslabón del sector, las floristerías tienen que reinventarse ante el cambio en los hábitos de consumo. Así, Marian Rodríguez, que regenta La floristería Galo, en Rosalía de Castro, complementa las bodas, ahora bastante paradas, con arte floral, arreglos de terrazas o flores secas. Busca proveedores además de estos viveros, en los pequeños. “Cada día intentamos promocionar una flor diferente, que se salga de las más conocidas, en esta zona se dan muy bien la manzanilla, la escabiosa, Egeratum o la eucalipto baby”, afirma. Comparte además el secreto para cuidar flores más comunes como las calas o las hortesias: “Hay muchas ganas de plantas”, asegura.n
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