Juguetes de los sex shops: se miran pero no se tocan
vigo
Las tiendas eróticas tomaron medidas como la eliminación de los "testers" o la reducción del aforo en las cabinas
Durante el confinamiento, las tiendas de juguetes eróticos cerraron, pero no sus páginas web donde seguían vendiendo sus productos. En mayo hubo un aumento de clientes en los "sex shops" de Vigo: “Todo influye en el líbido: estrés, ansiedad, medicación...”, explica Ángel Iglesias, de Pikante Sex Shop. Con la vuelta a la actividad, los comercios tuvieron que adaptarse a las medidas: gel desinfectante, mascarilla obligatoria y eliminar los productos de prueba y 'testers'. Comenta que esta normativa fue aceptada por los clientes, aunque “a alguno le gustaría tocar o probar”, pero con la explicación del funcionamiento y de los efectos que tiene, los clientes lo aceptan y cumplen. Sin embargo, opina que es “ridículo”, porque "si al entrar te echas gel deinfectante, no hay posibilidad de contagio”.
La medida más destacada que tomaron es la limitación del aforo en las cabinas del local, donde los usuarios pueden ver películas de manera íntima o en pareja. “Las reabrimos parcialmente, una sí y otra no, sobre todo por el 'glory hole' para que no haya interacción entre ambas cabinas”, aclara. De todos modos, explica que con este cambio el interés ha disminuido y que se cumplen las normas: “En el momento que una cabina se queda libre se desinfecta, pero la gente tiene algo de miedo”. Respecto al tipo de consumidor, son más mujeres solteras, según Ángel Iglesias. “A la mujer le gusta la estimulación, el 90 por ciento de la tienda está dedicada a ella”. Con todo, hay hombres que regalan este tipo de productos para mujeres, según él son “los típicos 'machos alfa' que tiene miedo por si le cambian por un juguete”. “Es solo un complemento”, recalca.
Pili Gómez, que tiene la tienda erótica ToySexShop, dice que el producto estrella que vende es el succionador de clítoris: “Recibo llamadas de clientes que me preguntan si tenemos 'stock'”, afirma, “está en auge desde hace meses”. En cuanto a la facturación, apunta que a partir de marzo estuvo parada: “No noté muchas ventas en la web”. Lo justifica con que había personas que no cobraban ERTE ni ayudas y “no compraban”. De todas formas, la recuperación es lenta, durante el primer mes y medio eran pocos los compradores, aunque en los meses siguientes se observa una mejora.
“Entraban y miraban, pero no tocaban nada. Ni me pedían guantes”, dice. “Tenían dudas, no saben si pueden tocar o no”. Tienen una prohibición de tocar los productos expuestos “si no es con guantes”, que tienen a disposición de los usuarios, junto con mascarillas. El sector funciona por temporadas: “Estamos en unas buenas semanas, en invierno prevemos una bajada”, subraya la propietaria.
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