La lonja de Vigo pierde interés por los tiburones
vigo
En apenas cuatro años O Berbés redujo en casi un 30% los desembarcos de escualos. El Puerto señala que cumple las normas
nnn El puerto vigués se colocó desde principios de siglo como referente en Europa en subasta de tiburones, en concreto las especies conocidas como marrajo y "quenlla", pasando en poco tiempo desde mil toneladas hasta las 3.341 de 2014, año que se alcanzó el máximo. El último ejercicio, 2017, cayó un 30 por ciento y bajó hasta 2.575 toneladas, siendo el tercer año en negativo. Lo mismo ha pasado con el valor de la mercancía, que llegó a alcanzar los 7,2 millones de euros y ahora se sitúa en menos de 4 millones. Todo apunta a que el tráfico de tiburones decae. Justo cuando acaba de ponerse sobre la mesa un estudio realizado por un biólogo quien asegura que la mayoría de los ejemplares que se comercializan en Vigo son juveniles que no se habían reproducido y reclama bajar la presión de la pesca de estas especies. La pesca está en manos de barcos palangreros portugueses, que en otras épocas del año capturan palometa o espada.
Lo que es cierto es que para la dirección de la Autoridad Portuaria la pesca de tiburones no ha sido nunca un negocio fácil de "vender" al considerar que hay "leyenda negra" detrás fomentada por prácticas en Asia en el corte de las aletas, muy apreciadas, arrojando al mar el resto del cuerpo. Nunca lo ha hecho así la flota gallega.
Este informe firmado por Sebastián Biton era desconocido en la sede de la Autoridad Portuaria, donde su presidente, Enrique López Veiga, recordaba que la pesca y subasta de tiburones son actividades absolutamente legales, aunque recordó que la institución viguesa no vigila las tallas mínimas, "lo hacen los inspectores de la UE, la Xunta y el Estado". Añadió que nunca han llegado ni apercibimiento ni avisos pese a que hay continua vigilancia en la lonja. "No hay constancia de irregularidad, e inspecciones hay muchas", indicó. Explicó que la flota no corta los tiburones, lo que hace es despiezarlos y traerlos para su comercialización. "No se venden solo las aletas sino todo el animal, que tiene mercado. Lo que pedía la flota es quitar las aletas en el mar para estibarlas mejor, pero nunca se arrojaban los cuerpos al mar, se puede comprobar", señaló López Veiga. n
Contenido patrocinado
También te puede interesar