Luis Chataing: "Vivimos en la cultura de la cancelación, creo que es mejor decir a desdibujarse"

Humor

El humorista que actúa en el teatro García Barbón

Luis Chataing.
Luis Chataing.

Locutor, presentador de televisión, actor y humorista, Luis Chataing (Caracas, 1967) es la apuesta de hoy en el teatro García Barbón en el género de la “Stand up”. El cómico viajó con antelación a la ciudad, para empaparse del localismo vigués, tal y como explicó a este periódico en la víspera de su actuación.

¿Va a hacer una versión viguesa de su show?

Vine un día antes para perderme en las calles de la ciudad. Recorrí todos los lugares posibles, conversar y hacer una visión fotográfica para llevarme la mejor película de Vigo. Es un show estándar que tiene cierta flexibilidad a la improvisación. Respira mucho del propio viaje, hay anécdotas de ciudades anteriores, me gusta incluir vivencias e impresiones locales.

¿Es el humor una herramienta para conocer mundo?

Es una tabla de salvación imprescindible en la vida del ser humano. Es un instrumento de tensión para compensar la actuación con mente fría. Sin tomar la vida como un juego, es un ejercicio muy saludable reírse al menos una vez al día.

Parece una prescripción médica.

Es que es como una receta del doctor. Tómela así.

¿Su humor evolucionó según sus etapas de vida?

Según lo que se viva, interesan distintas cosas. Ahora estoy muy centrado en la paternidad y en los asuntos matrimoniales. Con 57 años bien cumplidos, ya no incluyo nada de política, algo que estaba muy presente a los 25. Hago un humor universal. Dejo los comentarios políticos para las redes sociales.

¿Se siente libre en internet?

Las redes sociales son nuestras empresas, donde uno responde a su propia sensibilidad. Tenemos la oportunidad de contestar o no. Vivimos en la cultura de la cancelación, yo creo que es mejor decir que desdibujarse como persona.

¿Fueron por sus opiniones por las que tuvo que abandonar Venezuela?

Me fui de Venezuela después de 32 años en la radio y en la televisión. Empecé excluyendo los temas políticos para ofrecer una alternativa de ocio en mi país. Llegó Chávez y todo cambió, volví a hacer uso de ese conocimiento del humor político, un ejercicio fascinante de inteligencia e imprudencia. Pero siempre quise ser padre y lo fui a los 47 años. Tuve que elegir entre reiniciarme en otro lugar o seguir en Venezuela limitándome profesionalmente. Me marché.

¿Se arrepiente?

No. Soy de la filosofía de lo que pasó, pasó. Pero sí hay un dolor constante al no acompañar a mis compatriotas en la lucha. Es un pesar que siento cada mañana al levantarme. Pero la decisión valió la pena, tengo dos hijos fabulosos.

Y se afincó en Miami, la capital del stand up, el género que desarrolla actualmente.

Es una ciudad multicultural, muy interesante.

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