Madamas e Galáns no dejaron de bailar a pesar de la lluvia
entroido
Las parroquias de Santa Cristina y San Adrián en Vilaboa celebraron por todo lo alto el tradicional Entroido de Cobres
Considerado como una fiesta de Interés Turístico Gallego, las parroquias de Santa Cristina y San Adrián, en Vilaboa, no fallaron en su cita más emblemática: el Entroido de Cobres. A pesar de las intensas lluvias de la tarde de ayer, los vecinos no se amilanaron ante la meteorología vestidos de Madamas e Galáns, trajes confeccionados en los hogares por las propias familias durante todo el año. Esta indumentaria tiene un elevado coste económico, con innumerables lazos hechos a mano y sus característicos sombreros que pueden alcanzar los seis kilos de peso.
Esta tradición, que pasa de generación en generación, pervive en las parroquias de Vilaboa y ayer quedó demostrado con los bailes al son de la música tradicional, aunque esta vez a cubierto. El ánimo no decayó durante el día grande del Entroido de Cobres con la celebración de la popular Corrida do Galo, uno de los juegos con mayor arraigo entre los jóvenes del lugar y que volvió a reunir a decenas de participantes.
tradición de padres a hijos
Las Madamas e Galáns bailan al ritmo del cancionero popular, demostrando la alegría de la juventud con sus coloridos trajes llenos lazos. Tradicionalmente, los jóvenes recorren las calles de estas parroquias de Vilaboa para repartir felicidad entre los vecinos. Como compensación, Madamas e Galáns reciben un donativo para reconocer su esfuerzo.
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