Los menús del día resisten en Vigo con comida casera o delicias exóticas
Las zonas cercanas al puerto vigués cuentan con una demanda más elevada, todo lo contrario que los restaurantes céntricos, con más dificultad para atraer clientes
Los negocios de restauración de la ciudad aprovechan su localización para explotar el fenómeno del menú del día. En algunos, donde se amontonan las empresas con trabajos más físicos como los instalados en la zona naval viguesa, tienen una mina de oro con los trabajadores, que puntualmente acuden día sí y día también a su cita con la comida más casera y asequible a los bolsillos. Otros, en cambio, consideran que tiende a desaparecer de las pizarras de la ciudad. Esto se debe al aumento de los costes, que se han disparado por culpa de la inflación.
Los precios, que varían entre los 12 y los 15 euros por comensal por un primero, segundo, bebida, café y postre, no suele representar un problema para el consumidor, si bien los negocios han tenido que aumentar su precio este último año. Es el caso del Nikko Gastronómico, situado en calle México. “El menú del día es muy complicado de trabajar”, asumía Nico, su gerente, que le augura un mal futuro: “En uno o dos años esto tiende a desaparecer. Ya lo han hecho en varios restaurantes porque para que sea rentable tienes que vender unos 40 menús”. Nico, que despacha entre 80-90 al día, afirma que los costes derivados de su negocio han aumentado y “todo el mundo lo ha notado. Si seguimos así solo se podrá realizar un menú que ronde los 20 euros y vaya a un cliente más selecto”.
Desde Ondas de Canido, Jorge aumentó este año dos euros el precio, pasando de 10 a 12. “No me daba y tuvimos que hacerlo. El menú del día lo tenemos para mantenernos, pero para nosotros es algo secundario”, apuntó. Con entre 15-20 menús vendidos, la localización tampoco es la idónea, situado muy cercano a las playas. “Mantendremos este precio durante un tiempo, no valoramos subirlo, aunque los costes han aumentado", aseguró Jorge.
Néstor, propietario del Fai Bistes, otro local situado en el centro de la ciudad, confesó que “si tuviese que subsistir a base de menús del día, no podría”. Con una media de 10-15 menús vendidos a 12 euros por comensal, incide en que la demanda descendió por la localización y los otros negocios de restauración que fueron abriendo a su alrededor: “Donde antes había 15 sitios para comer, ahora hay 50 que te ofrecen diferentes alternativas para comer”. La deriva del aumento de los costes obligará a Néstor a “subir el precio. No se si este año o el próximo, pero no nos quedará más remedio porque no es rentable”.
Otros, en cambio, desistieron de instaurar el menú una vez abrieron sus puertas. Alfredo, gerente de A Capela, admitió que, aunque en otros negocios anteriores trabajó con el menú del día, “ahora no damos ese tipo de comidas. Había días que solo te venían cuatro personas y así no era rentable”. Como sucede con Ondas de Canido, la localización le impide atraer clientela, cosa que “en sitios donde hay muchas empresas puede ser comercializado”.
Los locales de restauración de la zona portuaria viguesa, en cambio, están encantados con la acogida al menú del día. María, dueña de As Cunchas, reconoce que la cantidad de trabajadores contratados por las empresas armadoras de Freire y Armón, junto con la construcción del nuevo parque de Bomberos y una residencia para personas mayores en Tomás Alonso, hace que “vendemos entre 70-100 menús diarios”. A un precio de 11,50 euros (13,50 con postre), la gran demanda hace que sea una buena fuente de ingresos, siempre trabajando con comida casera: “Lo trabajamos muy bien. Tanto que los lunes, martes y miércoles no abrimos por la noche”. Pasadas las 12:30 horas, el local se llena de empleados del naval, muchos de ellos “ya grupos que suelen venir todos los días. Otros, pasadas las 14 horas, incluso se desplazan para comer aquí, aunque son menos”.
El restaurante Reposo, situado en Jacinto Benavente, es otro de los locales que tiene puestas sus esperanzas en el menú del día. “Vendemos entre 60 y 90 menús todos los días porque se acercan trabajadores de todo tipo de esta calle”, afirmaron desde su gerencia, que consideran que el menú en su local seguirá muy vivo gracias a las obras que se desarrollarán en el Barrio do Cura. Pese a ello “los costes son muy elevados. Esto no es ninguna maravilla, y tampoco da para grandes beneficios”. Con o sin inflación en los alimentos, el menú del día resiste (por ahora) en las pizarras de los restaurantes vigueses.
El plato único no triunfa entre los comensales: solo el 10% lo pide
Una opción que ofertan prácticamente todos los locales de restauración que trabajan con el menú del día es la posibilidad de pedir plato único por un precio más asequible. Sin embargo, la falta de costumbre de los comensales, que prefieren no renunciar al entrante y la escasa diferencia en el precio hace que esta modalidad no sea muy demandada entre los clientes. Desde As Cunchas aseguran que tan solo el 10% de las peticiones de menú del día reducen su comida a un solo plato: “Cuesta 9,50 euros, pero la gente apenas lo pide. Prefiere la variedad de un primero y un segundo”.
Desde Ondas de Canido, Jorge coincidía con María en la nula presencia del plato único, pese a que ellos también ofrecen esa opción. “Alguna vez nos piden pero es muy poco común”. Considera que el aspecto económico no afecta en la decisión del comensal para eliminar uno de los platos sino “el hambre que uno tenga. Hay clientes habituales que, al menos un día a la semana, me piden un plato único, y es porque igual ese día no quieren comer mucho”.
La carne sigue estando por encima del pescado en cuanto a gustos. En Ondas de Canido “somos expertos en brasa, y por ello nos lo piden mucho más que un pescado”. Además, las proteínas ayudan a aguantar una jornada de trabajo que, para algunos trabajadores es dura a nivel físico. “Los que vienen del puerto nos piden más carne; sin embargo, en el otro turno, donde acuden trabajadores de otros negocios, se vende más el pescado porque lo trabajamos muy bien”, indica María, de As Cunchas.
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