El Náutico asume como una misión imposible alzar una nueva piscina
vigo
El antiguo proyecto de Abrir Vigo al Mar y otros planes posteriores, inviables para el club
n n n Para el Real Club Náutico (RCN), su piscina es al mismo tiempo buena parte de su razón de ser y una severa hipoteca por el elevado coste de mantenimiento en una instalación que ya tiene más de medio siglo de existencia y que se ha quedado obsoleta. Sin embargo, en club dan por perdida cualquier esperanza de retomar los proyectos lanzados en los años noventa y principios de siglo dentro de Abrir Vigo al Mar, con financiación de Zona Franca. Dicha iniciativa contemplaba el derribo de la piscina y la construcción de otra más moderna, reducida y con menor volumen en las cercanías de donde se encuentra la actual. El presidente del RCN, José Antonio Portela, reconoce que han decidido no replantear dicha acción porque resultaría imposible de asumir por la entidad, en concurso de acreedores desde hace dos años, en tanto que Zona Franca ha descartado un proyecto de esa envergadura. La idea original, de los años noventa, pasaba por demoler la actual instalación y construir una de tamaño reducido anexa a la sede social, proyecto de Andrés Perea. Luego llegó otra propuesta, que planteaba su instalación en el muelle de Trasatlánticos, pero también se frustró al prorrogarse por el Puerto, y luego por los tribunales, la concesión a la firma de suministros para buques Casa Pepe. Ahí finalizó todo.
La dirección del club, la actual y todas las que se ha sucedido en este siglo, han advertido del enorme coste que supone mantenerla abierta y al día, incluso caldearla por su enorme volumen y las gradas, pero también de que buena parte de los socios se mantienen por su propia existencia. Portela resumía que se trata de un gasto inevitable y que el RCN tiene que asumir.
Inaugurada un 23 de abril de 1967, fue la primera cubierta climatizada de Galicia y una de las mejores del país en aquel tiempo: “La de San Jorge, en Barcelona, es la mejor y luego está la nuestra y las de Pamplona y Valencia”, sostenía Martín Barreiro, presidente de la sociedad, días antes de su inauguración.
Para el Náutico supuso “un hito” y un fuerte impulso social, que en parte mantiene gracias a los cursos y las escuelas de natación que mueven un millar de usuarios por temporada pero desde el punto de vista competitivo es un vaso obsoleto, por sus 25 metros, la famosa piscina corta. Cuando se construyó la idea era que se convirtiera en referente para la natación. En parte lo logró ya que numerosas generaciones de vigueses aprendieron a nadar en el Náutico. "Sin la piscina, el club lo tendría muy difícil", reconoce José Antonio Portela. La piscina fue muy cara, unos 21 millones de pesetas de entonces, sobre 9 millones presupuestados. No fue el único cambio, también se planteó que fuera descubierta y de 50 metros, con dimensiones olímpicas, pero finalmente se tuvo en cuenta el clima de Vigo y en 1961 se dio vía libre tras recibir el permiso constructivo del Puerto. La obra comenzaría en 1963 aunque durante los siguientes años hubo nuevas modificaciones en el proyecto e incluso algún parón hasta la finalización, ya en 1967.
El día 28, clave para que el club vuelva a la estabilidad
El próximo 28 de enero están citados los actuales responsables del Real Club Náutico con los acreedores para tratar de cerrar un acuerdo y aprobar el convenio que pondría punto final al proceso concursal en que se encuentra el club vigués. A día de hoy, el principal obstáculo continúa siendo la falta de acuerdo total con Abanca, aunque las negociaciones siguen adelante. Básicamente se trata de que la entidad heredera de Caixanova acepte algunas de las condiciones de pago del Náutico y una quita. El concurso fue declarado hace ya más de dos años, en noviembre de 2016, por el juzgado de lo Mercantil de Vigo, quien designó administrador a Tomás Santodomingo. En ese momento la sociedad presentó un activo de 4,75 millones y un pasivo de 4,11 millones y unos cien acreedores entre Abanca, Autoridad Portuaria, Seguridad Social, el hotel Bahía, y los ayuntamientos de Vigo y Nigrán. La plantilla afectada es de 64 trabajadores. En estos dos años, el Náutico ha mejorado sus cuentas y alcanzado acuerdos con las administraciones. También ha comenzado a rentabilizar su puerto deportivo. El día 28 tendría que acabar el proceso.
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