"No" del comercio a que haya rebajas por internet

VIGO

Los comerciantes estaban indignados por la prohibición del Gobierno de que este año no haya rebajas -lo que querían- pero que se permitan por internet. Como explicaba Encarna Álvarez, del Calvario, dicha decisión supondrá un golpe muy duro. Mantiene que "no tiene sentido" rebajas online mientras se vetan en tiendas para evitar aglomeraciones, lo que beneficiar a "las grandes plataformas". El sector trasladó la petición de que se anulasen de forma generalizada las rebajas para que el pequeño comercio no se viese perjudicado por las grandes cadenas cuando se permita abrir establecimientos de más de 400 metros, pero consideran "contraproducente" que se dé luz verde por Internet. El BOE establece que "los establecimientos no podrán anunciar ni llevar a cabo acciones comerciales que puedan dar lugar a aglomeraciones de público, tanto dentro del establecimiento como en sus inmediaciones". Pero esta restricción "no afectará a las ofertas o promoción a través de la página web".

a. baena. vigo
Publicado: 13 may 2020 - 01:05
Araceli Pérez, pasando la plancha de vapor a una camisa en el Ganso.
Araceli Pérez, pasando la plancha de vapor a una camisa en el Ganso.

Las tiendas viguesas se adaptan a la nueva normalidad y en el corazón comercial de la ciudad ya subió la verja la mayoría de los locales. A la espera de los clientes, en cada caso aplican el sistema que mejor encaje con sus productos. Así, las máquinas de ozono son una de las aplicaciones más demandas para desinfectar el ambiente, aunque la vaporización y la limpieza de superficies son también métodos muy habituales.

En la mayoría de los establecimientos no permiten la entrada sin mascarilla y en caso de no llevar los empleados facilitan una desechable. Los guantes y las gafas se reservan normalmente para los trabajadores. El lavado de manos con gel desinfectante al menos al entrar es otro de los nuevos requisitos para ir de compras.

Según la superficie de cada local, el limite de aforo puede ir desde a un único cliente de cada vez a las diez personas de los establecimientos de mayor tamaño, siempre con inferiores a los 400 metros cuadrados que entran en la siguiente fase. Según los comerciantes, no todos los usuarios entienden y aceptan de buena gana las nueva normativa para evitar el contagio del Covid-19. En los primeros días de actividad, hubo clientes que llegaron a abandonar la tienda sin haber realizado la compra.

En el proceso de desinfección de los artículos es donde hay una mayor variedad según los establecimientos. Dependiendo del material con que está realizado se somete a planchas de vapor, a lavados en agua caliente o a limpieza con desinfectante in situ o se recogen todos los días. El proceso se activa cada vez que se manipula un artículo o se prueba una prenda.

Con la mayoría de las tiendas abiertas, Príncipe retoma poco a poco su dinamismo con un 70 por ciento de los locales ya en activo. Aún nota la falta de las grandes tiendas franquiciadas que abrirán sus puertas tras el 25 de mayo con la aplicación de la fase 2.

Lorena lópez con graciela comesaña “Pulverizamos el calzado por dentro y por fuera cada vez que lo prueban”

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Lorena López y Graciela Comesaña reciben a los clientes con gafas, guantes y mascarilla. “Lo primero que hacemos es pedirles que se laven las manos con gel desinfectante y que se pongan los guantes, si hay una o dos personas pueden moverse libremente por el local; si son más, tenemos un aforo máximo de cuatro, deben seguir el itinerario, tras cada prueba pulverizamos el calzado por dentro y limpiamos con un papel la suela”, indica Lorena López.

María Isabel Álvarez Fernández “Lo más difícil es evitar que toquen los jabones porque se piden por olor”

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María Isabel Álvarez Fernández es la empleada en la tienda de cosmética artesanal Antigua, donde la desinfección del producto es complicado al tratarse de jabones: “Lo más difícil es evitar que los toquen porque se piden según el olor que tengan”. Con un aforo limitado a una persona, desinfecta mostrador, tpv después del paso de cada cliente, además pulveriza aerosol en la tienda.

Patricia Domínguez “Lo primero que hicieron aquí fue cubrir las necesidades de los trabajadores”

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Patricia Domínguez atiende en la tienda de bolsos y complementos Misako, que acaba de abrir sus puertas: “Lo primero que hicieron aquí fue cubrir las necesidades de los trabajadores, dotándonos de guantes, mascarilla y gel”. Después de cada cliente desinfecta todos los espacios comunes, “los bolsos los pulverizo con una mezcla que no daña el material y los complementos se envían a desinfectar si se prueban una sola vez, en la bisutería y en los fulares no se admiten devoluciones”.

Óscar Sendón “Estábamos en proceso de eliminar el plástico y tuvimos que recuperarlo”

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Óscar Sendón, responsable del ReiZentolo, atiende a los clientes de uno en uno. “Libramos todo los obstáculos y marcamos las distancias de seguridad en el suelo, tenemos gel y desinfectamos con aerosol después de cada despacho, además cerramos 30 minutos al mediodía para limpiar”, afirma Sendón, quien recalca que ahora ya no se puede tocar el género: “ La enseñamos nosotros; estábamos en proceso de eliminar el plástico y tuvimos que recuperarlo para empaquetar bien la ropa”.

Gladis Pantoja “Los billetes no se cuentan con guantes, tras cada ingreso me desinfecto las manos”

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Gladis Pantoja está detrás del mostrador de una oficina de cambio de la Western Union para el envío y retirada de dinero, al ser una entidad monetaria pudo abrir durante el confinamiento. “Yo estoy aislada en una cabina blindada, tenemos gel, papel y pulverizador para limpiar; los billetes no se cuentan bien con guantes, por eso tras cada ingreso me desinfecto las manos”.

Manuel Freire con susana andonegui “Hay tan pocas mesas que tuvimos que esperar turno para sentarnos”

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Manuel Freire y Susana Andonegui disfrutaron ayer de su primer café en una terraza. “Ya se echaba de menos y también lo extrañaron las gaviotas porque no dejaron de acercarse”, afirma Freire para quien aún son muy pocas terrazas: “En el centro no se encuentran y hay tan pocas mesas que tuvimos que esperar turno para poder sentarnos; cambiaron muchas cosas, ahora es autoservicio y todo desechable”.

Victoria con Irene y lola “Es la primera vez que nos reunimos las tres hermanas en dos meses”

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Los refrescos les supieron como nunca a las hermanas Victoria, Irene y Lola: “Es la primera vez que nos podemos reunir las tres en dos meses y la primera vez que nos sentamos en una terraza”.

Sirius Seijo “Mandamos las prendas a limpiar a Balaídos, pero tendremos plancha”

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En la tienda oficial del Real Club Celta en Príncipe también extreman las precauciones. La encargada Sirius Seijo apunta que por medio de promociones están fomentando la venta online y la recogida en local. “Para entrar hay que hacerlo con mascarilla, si el cliente no la tiene se la facilitamos; también hay gel su disposición; aquí no se puede probar la ropa, aunque se admiten devoluciones; todas las prendas que se tocan se mandan ese mismo día a desinfectar a Balaídos, pero en breve tendremos nuestra propia plancha de vapor”.

“La ropa de probador se desinfecta con plancha”

Las prendas se limpian al vapor después de 24 horas apartadas

Araceli Pérez, pasando la plancha de vapor a una camisa en el Ganso.
Araceli Pérez, pasando la plancha de vapor a una camisa en el Ganso.

Desinfección. Es la palabra que más suena en los comercios de ropa. En El Ganso, con tres plantas y una aforo máximo de diez personas, pasan gran parte de su horario comercial dedicado a desinfectar y garantizar la seguridad de sus prendas. “Toda la ropa se desinfecta con plancha de vapor, después de pasar una cuarentena de 24 horas en una de los probadores que ya destinamos para almacenar estas prendas”, afirma Araceli Pérez, que protegida con mascarilla y guantes, trata una a una las piezas manipuladas por los clientes. “Cuando quieren ver zapatos tienen que ponerse los calcetines de plástico para poder probarlos y a mucha gente no le gusta, pero son las normas”, afirma la encargada, que no para de contestar llamadas confirmando que ya están abiertos: “Hay mucha confusión con las grandes superficies que aún no pueden abrir”.

Además de limpiar y pulverizar todas las superficies tras cada venta, cada día el servicio de limpieza desinfecta el ambiente de las tres plantas con la máquina de ozono. Así, el pequeño comercio se prepara para la nueva normalidad.

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