“Ojalá lleguemos a tiempo para enfermos de leucemia pendientes de un trasplante”
DAVID GIL Promotor de la marcha solidaria contra la leucemia
La leucemia se llevó a su hermano Francisco en 2004, al no encontrar un donante de médula compatible y tras una lucha de cuatro años contra esta enfermedad.
Así nació la marcha solidaria “700 camisetas contra la leucemia”, que este domingo cumple su octava edición con más de 600 inscritos que irán de Vigo a Pontevedra. Actualmente, en el Complejo Hospitalario de Vigo hay 10 niños y 8 adultos que reciben tratamiento directo contra la leucemia, sin contar los pacientes ambulatorios. La carrera viguesa busca la solidaridad universal pero este año fijándose especialmente en estos enfermos que tendrán un dorsal. Participan de nuevo este año los integrantes de la asociación Discamino que lidera Javier Pitillas y también invitaron (aunque no acudirán porque “no están bien”) a los familiares de Pablo Ráez, el joven malagueño de 20 años fallecido en fecha reciente y que se había hecho famoso en las redes sociales por su lucha contra la leucemia. El movimiento de las 700 Camisetas creado hace más de una década se transformó este año en la “Asociación Frangil contra la leucemia”, que lleva el nombre de su mentor.
¿Cuál es el objetivo?
Es una llamada de atención sobre un tipo de donación en vida, se necesitan nuevos registros para que las personas que padecen algún tipo de enfermedad de la sangre puedan tener una solución.
¿Cada vez son más?
El año pasado hubo un punto de inflexión. Hasta el año 2015 había como máximo 200 participantes y el año pasado se triplicó. Lo importante es que las personas que vayan sepan por qué caminan y por qué van de rojo.
¿Desde que comenzaron con esta iniciativa aumentó el número de registros de donantes?
Cuando yo empecé con mi hermano en el año 2004, cuando para él ya no había posibilidad de trasplante y una solución para su enfermedad, había unos 20.000 registros en España. En 2009 cuando hice la Vuelta a Galicia eran unos 60.000 y en estos momentos estamos entorno a los 300.000. Hubo una subida muy importante, nosotros somos pequeñas gotas dentro de todo esto. La campaña que hizo Pablo Ráez en su día en Andalucía tuvo repercusión a nivel nacional, aparecieron en redes sociales, la Pontevedrada el último fin de semana de abril, etc. Se accedió a nuevas poblaciones, la gente joven no sabía de este tipo de iniciativas y los registros pueden ser desde los 18 a los 55 años, cuanto más joven más tiempo dura la posibilidad para estos enfermos. Ojalá para muchos de ellos lleguemos a tiempo.
Creo que fue pionero en este tipo de marchas solidarias. ¿Fueron difíciles los inicios?
Los dípticos que había hecho en esa época con mi hermano estuvieron durante mucho tiempo en el Nicolás Peña y en las sedes oficiales del Sergas. Era un orgullo, aunque por otro lado no me satisfacía que partiese de una iniciativa personal, que no hubiese una mayor implicación institucional, tenía que haber campañas como las que se están realizando hora en Galicia y en toda España. Fue un movimiento que surgió por la demanda social. En los inicios tuvimos dificultades, pensaban que yo iba a ser un embudo y que iba a colapsar su servicio para formalizar los nuevos registros porque hacerlo tiene un coste. Mi única intención era informar. Me puse a correr porque soy así, tengo una mente solidaria, pero no pretendo ser el héroe de nadie, no conozco a los enfermos personalmente, yo solo hablo de una enfermedad.
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