La PassVigo eleva las altas en el censo pero el INE exige borrar a otros mil extranjeros
El instituto estadístico estatal que fija la población oficial para 2018 eleva la viguesa hasta el nivel de 2006
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha fijado provisionalmente la población de Vigo en 293.573 habitantes a 1 de enero de 2018, lo que supone unos 600 más que en 2017 y mantener la cifra oficial al mismo nivel que en 2006, aunque todavía el dato no es definitivo: hay cientos de altas de última hora tras la puesta en marcha de la tarjeta Pass Vigo y al mismo tiempo un millar de bajas reclamadas entre la población extranjera cuya residencia sería dudosa.
Según el INE, que es el organismo que fija de forma oficial para todo el Estado la población, Vigo habría alcanzado su tope en 2012 con 297.355 residentes y desde entonces habría ido reduciendo peso demográfico. Para el Concello, el máximo se registró en 2003, con 300.303 habitantes y a partir de ahí habría ido hacia abajo. A 1 de enero de 2018, el concello ha reducido la población a 296.767 habitantes, 1.600 menos que un año antes debido a la obligación de tener que reducir, pero para el INE las cosas no habrían sido exactamente igual.
Como es conocido, hay una disparidad histórica que se remonta a hace más de veinte años, en concreto a 1996, cuando tuvo lugar la última renovación completa censal, entre las cifras que certifica el Concello vigués y las que da por válidas el INE, que es la única que sirve a todos los efectos oficiales.
En 2003, la disparidad alcanzó su máxima diferencia con 7.737 entre ambas contabilidades y fue descendiendo hasta 2017, en que volvió a crecer hasta 5.369. Según los últimos ajustes, la distorsión vuelve a encauzarse y se queda en 3.200 tras la supresión del padrón de casi 2.000 ciudadanos extranjeros, en su mayoría de Portugal y Rumanía.
De momento, ya que el Instituto Nacional de Estadística ha cursado otra directriz al ayuntamiento vigués ordenando que elimine otros mil extranjeros de las listas por los mismos motivos que los anteriores: no estar acreditado que mantienen su residencia al no haberla confirmado en los últimos cinco años, requisito obligado tanto para los no comunitarios como ahora también para los ciudadanos comunitarios.
Esta nueva caída de la población se compensará en parte gracias a un fenómeno que ha podido constatar la oficina estadística viguesa con un repunte inesperado de altas desde que se puso en marcha la tarjeta Pass Vigo, que sirve para el transporte público y quizá para otras funciones. La tarjeta sustituye inicialmente a la verde de Vitrasa pero el gobierno local la quiere convertir en una suerte de "DNI vigués", lo que en principio exige la residencia en el municipio. Pese a que una resolución judicial dio la razón de forma cautelar al Concello de Redondela, que reclama que la Pass también pueda ser utilizada por otros ciudadanos, su puesta en marcha ha tenido éxito y ha llevado a cientos de altas en los tres últimos meses, vigueses que hasta ahora estaban de alta en otros municipios pese a residir en la ciudad. n
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