Los peregrinos del Camino por Vigo aumentan

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El Camino Portugués de la Costa, que ofrece un peregrinaje con vistas al mar, ha experimentado un importante crecimiento durante el último año y se ha vuelto a poner en marcha tras el confinamiento y la apertura de fronteras

s. fernández. ViGO
Publicado: 26 jul 2020 - 01:09
Una pareja de peregrinos, durante su marcha hacia Santiago en la carretera que transcurre entre Oia y Baiona
Una pareja de peregrinos, durante su marcha hacia Santiago en la carretera que transcurre entre Oia y Baiona

No hace falta tener razones espirituales para hacer el peregrinaje a Santiago, y el Camino Portugués de la Costa ofrece una de las más interesantes: caminar con vistas al mar. Es el único de los diferentes caminos que pasa por la ciudad de Vigo, donde, tras pasar por Redondela, confluye en el Camino Portugués Central. En los últimos años, este trayecto ha experimentado un crecimiento importante de popularidad, llegando incluso a doblar los datos de peregrinos de 2019 en los meses de enero y febrero –los últimos de los que hay datos totales– y consolidándose como el tercer camino favorito de los peregrinos. Así, este mes de febrero hasta 177 caminantes completaron la ruta portuguesa a través de la costa por los 81 de 2019. En enero incluso llegó a triplicar las cifras del pasado año: 137 por los 45 de 2019.

El pasado 1 de julio España y Portugal abrieron sus fronteras y, por lo tanto, los peregrinos han podido volver a realizar este camino con normalidad. Consta de nueve etapas que llevan a los caminantes desde Porto hasta Redondela, pasando por ciudades como Caminha, Viana do Castelo, Porto Mougás o A Ramallosa. La etapa que pasa por Vigo es la penúltima y cuenta con una peculiaridad: tiene dos recorridos alternativos, uno que transcurre pegado a todas las playas entre A Ramallosa y Vigo –Playa América, Panxón, Patos, O Vao– y otro que va algo más resguardado de la costa, por la carretera entre Baiona y San Miguel de Oia. Este último es el preferido por los peregrinos que optan por hacer el camino en bicicleta, pues la calzada cuenta con un arcén –por el que también pasan viandantes– para que puedan ir más cómodos.

Aunque el goteo de peregrinos no es constante todavía, ya se pueden ver cada vez más paseando por las playas de Vigo y Nigrán con una sonrisa mientras contemplan las privilegiadas vistas de la costa atlántica y cuentan los días para llegar a Santiago. Debido a la nueva normalidad, tienen que añadir mascarillas y gel hidroalcohólico a sus bártulos de peregrinaje, pero la ilusión y las ganas de continuar con la experiencia no hay pandemia que se las quite.

"Me duelen los pies, pero es fantástico"

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Manfred salió de su Hamburgo natal dispuesto a hacer el Camino Portugués de la Costa por primera vez en su vida. No habla español, pero se defiende muy bien con el inglés, idioma que usa para comunicarse con los compañeros peregrinos que se encuentra por el camino. Por el momento, comenta que "me duelen mucho los pies, pero me lo estoy pasando genial". Este peregrino alemán empezó su camino en Porto y su intención es completar toda la ruta hasta llegar a Santiago de Compostela antes de volverse a Alemania.

"Somos asiduos al Camino"

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Manuel y Pilar son un matrimonio procedente de Valencia y tienen el peregrinaje como una de sus grandes aficiones: "Somos asiduos al Camino", confiesan. Cada verano aprovechan para hacer unas cuantas etapas y completar los tramos que puedan. Es su primera vez recorriendo el Camino Portugués de la Costa, que han comenzado desde A Guarda, y explican que "es precioso y está muy bien señalizado", algo importante para que los peregrinos no se pierdan y terminen caminando más de la cuenta para llegar a su destino.

"Es fantástico, queremos repetir"

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Laura y Paloma son dos amigas coruñesas afincadas en Tenerife y Portsmouth (Inglaterra) respectivamente y recorren el Camino de Santiago por primera vez con su amigo Marco, que viene desde Venecia. Él apenas se maneja con el español, pero sus amigas le traducen todo lo que necesita y entre ellos se entienden en inglés. Todos quieren repetir su experiencia y afirman que recorrer el litoral atlántico es algo "increíble". Todavía les queda un largo trecho para llegar a su destino, pero lo afrontan con positividad y muchos ánimos.

"El confinamiento nos animó"

Fabienne y Manuel.
Fabienne y Manuel.

Manuel y Fabienne son un matrimonio hispano-francés afincado en París. Ambos son aficionados al senderismo pero nunca habían hecho el Camino de Santiago juntos –él sí que lo había recorrido por su cuenta–. Sin embargo, el confinamiento a causa de la pandemia hizo que Fabienne cambiase de opinión: "Me animó mucho para hacerlo, tenía muchas ganas de andar al aire libre, antes no se me había pasado nunca por la cabeza", explica Fabienne. Comenzaron su ruta en la villa portuguesa de Caminha y les está pareciendo un camino "muy bonito".

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