Personas con parálisis cerebral rescatan 70 sillas con historia y arte

Sanidad

30 colectivos de todo tipo, incluidos presos de A Lama, y varios colegios de la ciudad colaboraron con los usuarios de Apamp

El Festival de Arquitectura Urbana incluyó la muestra en su programa. En la imagen, trabajadores de DOA que colaboraron en la obra.
El Festival de Arquitectura Urbana incluyó la muestra en su programa. En la imagen, trabajadores de DOA que colaboraron en la obra.

La Porta do Sol acogió ayer una exhibición de sillas recuperadas del olvido y sometidas a una intervención artística para darles una nueva vida. Es una colección de 70 piezas, desde una banqueta hasta una mecedora o una silla de ruedas, que generaron durante un día un espacio de arte público y de conciencia social. Se trata de la séptima intervención artística urbana que promovió la Asociación de Familiares de Personas con Parálisis Cerebral (Apamp) y que este año bautizaron como “Sentada na Rúa”. Era el broche final de un año de trabajo, que siempre concluye con una exposición de las piezas artísticas en la calle y en esta ocasión les invitaron a hacerlo en Porta do Sol, dentro de la programación del Festival de Arquitectura Urbana TAC!, que se celebró estos días en Vigo. El alcalde acudió ayer por la mañana a felicitar a los participantes, con las concejalas Yolanda Aguiar y Carmela Silva. La jornada incluyó conciertos durante todo el día.

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Una de las características más relevantes de esta iniciativa es la participación de colectivos de todo tipo, que comparten estos trabajos con usuarios de Apamp. Este año participaron una treintena de entidades y colegios de toda la comarca. Entre los invitados había un grupo de presos de A Lama, a los que visitaron en más de una ocasión para poder elaborar la pieza. Otras asociaciones acudieron a la sede de Apamp en Navia o en la calle Miguel Hernández para realizar estos trabajos. “Para nosotros es muy enriquecedor y demostramos las capacidades de los participantes”, explica la gerente de Apamp, Conchi Somoza.

Destacan también que se trataba de dar un nuevo significado a un objeto de uso cotidiano para despertar emociones y recuerdos en el espectador. Un segundo objetivo consistía en concienciar sobre el consumismo y la obsolescencia programada. Las sillas estaban acompañadas de una pequeña historia “de superación, soledad, braveza, heroísmo, de momentos tristes y otros de mayor alegría”.

30 colectivos colaboraron durante un año con los usuarios de Apamp en la intervención artística de las sillas.
30 colectivos colaboraron durante un año con los usuarios de Apamp en la intervención artística de las sillas.

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