“Las posibilidades de un ‘Prestige’ siguen ahí, pero el impacto diario de una ciudad es peor”

ANTONIO FIGUERAS Director del Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC)

El director del Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC), Antonio Figueras, está entre los primeros alumnos del colegio Rosalía de Castro fundado por la pedagoga Antía Cal.

r.suárez. VIGO rsuarez@atlantico.net
Publicado: 26 ene 2018 - 03:18
La conferencia de Figueras en el antiguo Rectorado de Areal
La conferencia de Figueras en el antiguo Rectorado de Areal

Ayer su antiguo colegio le invitó a dar una charla sobre el “Prestige”. Figueras fue uno de los 17 miembros del comité científico que asesoró al Gobierno durante esta catástrofe y que pasó aquella Navidad de 2002 trabajando.

¿La naturaleza ya se ha recuperado de aquel vertido?

Aparentemente se ha recuperado, pero no vemos la zona de la Costa da Morte que había quedado muy impactada porque es de difícil acceso y hace tiempo se interrumpieron los trabajos de control e investigación sobre este asunto.

¿Qué comprobación se necesita?

Habría que hacer trabajos de seguimiento, como también debería haber con los residuos radioactivos de la Fosa Atlántica. El pecio del “Prestige” no se ha vuelto a revisar desde 2007. Llevaba 70 mil toneladas, se vertieron 40.000 y se extrajeron unas 20.000 o 25.000. No hubo un seguimiento como sí existió con el “Exxon Valdez” .

¿Qué opina de las decisiones que se tomaron tras el accidente?

Empieza el 13 de noviembre y se hunde o dejan que se hunda una semana después.Paseaban el barco como si fuera un paso de Semana Santa. Hubo una actuación del Estado pero también una acción popular enorme, yo mismo estuve limpiando la playa de Cantareira en Cíes. En una primera etapa un comité, del que todavía hoy desconocemos su composición, toma las decisiones. A mi me invitan el 9 de diciembre, cuando el barco llevaba un mes hundido, a participar en el comité científico asesor que gestionaba el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Me incorporé al día siguiente. La contaminación marina no era mi especialidad pero acudí como director del Instituto de Investigaciones Marinas. A partir de ese momento hay una comunicación fluida, con comunicados semanales, con imágenes del pecio y con las soluciones.

¿Fue adecuado mandar el barco al “quinto pino”?

Hay que ponerlo en contexto. Se ha dicho que se quería llevar el barco a Ferrol, a Camariñas, a Coruña, a Vigo. Paco Vázquez decía que ya habían tenido el “Urquiola” y el “Casón”, en Vigo estaba el cultivo de moluscos, Camariñas que era una zona muy expuesta y Ferrol que estaba muy lejos y había que meterlo en el dique. Hubo un pugilato entre la Comunidad Autónoma, el Gobierno central y los gobiernos locales. Tenían miedo a perder las elecciones.

¿Pero fue mala decisión?

Es una partido que ya se jugó. Yo no tomé esas decisiones, estaba en un comité que asesoraba (después del hundimiento) y entre las opciones que había yo dije que se extrajera el fuel, que no debíamos dejar el barco con todo eso dentro y con parte del pecio en una ligera pendiente. Galicia es una región sísmica, podía volver a soltar fuel. Todo el mundo comparte que cuando hay un barco en situación de peligro tienes que llevarlo a puerto. A día de hoy ignoro si hay designado un puerto y si realmente tenemos un buque de salvamento. Hay uno pero no se sabe si es una gasolinera flotante que se puede convertir en buque anticontaminación. Hemos avanzado, se ha alejado el tráfico, el doble casco minimiza, pero la realidad es que el tráfico frente a Galicia es brutal y las posbilidades de un accidente siguen existiendo.

¿En que se basaba Rajoy para hablar de hilillos de plastilina?

Hubo un informe de un ingeniero naval que dijo “fluye como hilillos de plastilina”, pero no decía el diámetro y el flujo que tenía. A un asistente de Rajoy que ya murió le gustó la expresión y se la pasó. Acto seguido otro ingeniero naval dijo que no se podía escribir eso, pero era tarde, Rajoy ya había salido en la tele. Luego intentó explicarlo en el Congreso. Esos “hilillos” eran tubos de 50 centímetros por los que salía sin parar un flujo considerable de fuel. Alguien dijo que iba a solidificar, no era cierto.

Ese año muchos científicos no disfrutaron de las Navidades.

El último correo que recibí el 24 de diciembre de 2002 fue a las once y media de la noche, el día 25 tenía otro a las siete de la mañana, y lo mismo en Fin de Año y Reyes. No tuvimos Navidades y no tenemos ningún escrito en el que se reconozca que estuvimos trabajando a destajo en esas historias para minimizar el impacto y buscar soluciones. Les dije lo mismo en la comisión de investigación del Prestige en el Parlamento, me dijeron que mandarían una carta de reconocimiento que nunca llegó.

¿Se podía reflotar el barco?

Los robots submarinos no tenían umbilical (el cordón que los une al barco) para esa profundidad. El mayor era de dos mil metros y estamos hablando de 3.700 metros de profundidad. Hubiera tardado meses en construirse y hacer las pruebas. El comité asesor se decantó por el batiscafo “Nautile” para tapar las 25 fugas del “Prestige”. Recibimos 800 sugerencias para lidiar con esto, algunas muy variopintas, y respondimos a todas.

¿Estamos concienciados sobre la contaminación marina?

Cuando doy una charla siempre digo: lo peor es lo que hacemos todos los días, dejamos las luces encendidas, no cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes, vamos a trabajar solos en coche, ponemos la lavadora con tres prendas. Hay un desprecio ambiental. El 50% de la porquería que llega al mar no procede de los vertidos, sino de la actividad humana diaria. Las depuradoras no van bien, tiramos el aceite por el fregadero...el impacto de una ciudad como Vigo no sé cuantos “Prestige” puede ser. Un vertido tiene un impacto concentrado en el tiempo, pero el impacto de la actividad humana es algo extendido en el tiempo. No sé que es peor una enfermedad aguda o una enfermedad crónica.

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