Prendas de segunda mano en Vigo, de la ética a la moda
Aumenta la demanda de textil reciclado en un mercado donde conviven motivaciones que van desde la economía social a las que responden a tendencias de consumo
El fenómeno del Pret à porter y la generalización de la ropa barata provocó casi al mismo tiempo una reacción ante la contaminación que provoca los desechos textiles. Ahora las tiendas de segunda mano se multiplican en Vigo, ya no solo como iniciativas individuales, sino como franquicias que buscar hacerse con un nicho de mercado en alza. La Canalla, la marca viguesa de los diseñadores Patricia y Francisco Soto, fue de las pioneras en la ciudad en la reutilización de las prendas para la elaboración de nuevas colecciones.
“Creo que ahora hay más consciencia. Llevamos 26 años en el mundo textil, comenzamos por ética cuando aún no había términos como sostenibilidad o reutilización”, afirma Patricia, para quien la situación actual tiene su lado positivo, aunque también negativo. “Está muy bien que se consuma ropa de segunda mano, que se utilicen los contenedores para reciclarla o que se eche mano de las plataformas donde darle una segunda vida, pero es importante concienciarse en el no consumismo o entraríamos en un circuito de puro mercado. Es bueno comprar, pero no indiscriminadamente”.
Recuerda que la primera en abrir una tienda de ropa de segunda mano en Madrid tuvo que cerrarla hace diez años. “Era amiga mía, traía contenedores desde Suecia, donde está muy arraigado este tipo de establecimientos. Aguantó 20 años, pero dejó de ser rentable”. Las multinacionales se interesaron por el sector cambiando el modelo de consumo.
La Canalla trabaja en una nueva colección desvinculada del concepto de temporada que da una mayor durabilidad a la prenda. Como es habitual reutilizan tejidos de excedentes de producción y materiales de fornituras, algunos adquiridos en la liquidación de la fábrica de Gene Cabaleiro. Diseñan parkas reutilizando pañuelos usados en una creación de kimonos de 2017.
En 2012 pusieron en marcha una línea de recuperación llamada La Canalla al Rescate. “Intervenimos en prendas que tienen un valor emocional para el cliente y que quiere modernizar, cambiamos la estructura, añadimos diseños y ornamentos como bordados”, apunta Francisco.
Socios y hermanos afrontan el proceso creativo como un disfrute. “Somos muy intuitivos. Nos ponemos más académicos cuando son encargos de vestuarios escénicos o prendas al rescate, hacemos bocetos, estudios y memorias de los tejidos, pero cuando trabajamos en nuestras colecciones, proponemos primero y cuadramos después”.
Como artesanos que generan desperdicios textiles, “aunque sean pocos”, puntualizan, agradecen que existan contenedores para la recogida de ropa. “Es buena la concienciación, aunque hay que ser preguntones e interesarse por el destino de lo que trasladan”. Así, para Francisco carece de sentido que las plantas de tratamiento estén fuera del entorno de donde procede los residuos. Consultada por Atlántico sobre los avances reales del sector, Patricia considera necesaria una reformulación de su filosofía. “No es solo un problema medioambiental, también lo es humano, porque muchos trabajadores están esclavizados. Con la globalización no se valora como se debe el producto, hay que apostar por lo local”.
La Canalla formó parte de un colectivo surgido en Vigo a favor de la moda sostenible: Fento. Agrupa a artesanos del textil que buscan concienciar contra la ropa de usar y tirar. Actualmente, está inactiva, aunque mantiene sus redes sociales.
Alquiler de trajes para ocasiones especiales
La oferta de la ropa de segunda mano va desde las tiendas convencionales a las propuestas llamativas como la venta por kilo de Flamingo’s Vintage, una franquicia instalada en Doutor Cadaval, que con cuatro establecimientos de este ámbito se está convirtiendo en la calle de la indumentaria alternativa, trasversal a la de la moda en los 80 (López de Neira). En el número 27 se encuentra el showroom Me lo prestas, donde ofrecen vestidos para distintas ocasiones. “Queremos ampliar el concepto del alquiler solo para ceremonias, aquí puedes encontrar ropa de Zara desde 15 euros”, apunta Gilda, encargada del negocio. Amanda y Alejandra recogieron la idea de Estela: “Apostamos por una economía circular y un comercio sostenible, disminuyendo el impacto ambiental de la fast fashion”. Además de fondos propios también ofrecen ropa que le dejan en cesión por un 30% del alquiler.
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