La producción de residuos urbanos baja en todo el año
vigo
En los siete meses del año ha descendido la producción de residuos sólidos sobre 2019
El volumen de residuos sólidos generados dice mucho de una ciudad y sus vecinos, sobre sus comportamientos, su actitud y cómo penetran en la sociedad las campañas sobre reducción y reciclaje y cómo mudan los hábitos alimenticios y sociales, visible en la reducción de orgánicos porque cada vez se cocina menos en las casas. Y en el caso de Vigo, de forma muy llamativa en este año tan singular. El confinamiento supuso una caída espectacular de la basura convencional generada (bolsa negra) con respecto a los datos del año anterior, según las cifras que maneja Sogama, la empresa pública que gestiona en Cerceda los residuos de la planta de Guixar. En concreto, en abril, la caída fue del 12 por ciento, mientras en paralelo, el reciclaje (bolsa amarilla) crecía como nunca, alanzado un 26 por ciento de incremento
En total, Vigo acumula en 2020 pleno: siete de siete meses, de enero a julio un descenso de la producción de “bolsa negra”, aunque la tendencia ha ido atenuándose. Así en el último período certificado, Sogama anotó una caída del 8 por ciento, frente al 9 de mayo y junio y el 12 de abril. No obstante, es superior al primer trimestre, que se movió entre el 4 y el 7 por ciento. Por tanto, se puede considerar consolidada la estadística. En total, en julio se recogieron en Vigo 8.578 toneladas de residuos convencionales, frente a 9.349 del mismo período del año anterior. En cuanto a la “bolsa amarilla” (envases de plástico, latas y briks depositados en los contenedores amarillos), Sogama también confirma que se mantiene el incremento, aunque de forma más moderada, con una subida del 9 por ciento en el séptimo mes del año sobre 2019, inferior al 11 de junio, 21 de mayo y 26 de abril. En general, en verano suele descender el uso de briks y sube el de latas de bebidas y otros. Pese a todo, fueron 289 toneladas, muy por debajo de las 330 de abril, pero superior a las 281 de junio.
EN GALICIA
Por su parte, desde Sogama se anota que a nivel global de toda Galicia -la empresa está presente en el 90 por ciento de los municipios- diferencia de meses anteriores en los que, a pesar del parón del sector comercial y hostelero, el impacto de covid-19 se tradujo al contrario que en Vigo en un incremento en la generación de residuos urbanos de casi el 3%, aunque en julio se invirtió la tendencia, registrándose una caída del 3,67% respecto al mismo período de 2019 al bajar de las 75.073,24 a las 72.321,48 toneladas entregadas en las instalaciones de Sogama por los 295 ayuntamientos adscritos a su modelo. Un dato considerado positivo que según la empresa pública se espera marque tendencia de cara a los próximos meses, "toda vez que una gestión sostenible de los desechos debe tener su piedra angular en la prevención y en la reducción", señalaron.
Por su parte, la aportación al reciclaje de la "bolsa amarilla" continúa su buena evolución al experimentar un incremento del 15,66 por ciento, pasando de las 2.367,72 toneladas entregadas en la planta de clasificación de Sogama en julio de 2019 a las 2.738,40; una cifra que para la empresa pública "evidencia de nuevo el compromiso de la ciudadanía con el reciclaje y la protección ambiental".
Las mascarillas, al contenedor verde, con el resto de residuos
Las medidas higiénico-sanitarias han traído consigo nuevos residuos, como son los guantes y mascarillas desechables. Al respecto, Sogama recordó que estos materiales deben ser depositados en el contenedor verde convencional para que puedan ser procesados junto con la fracción resto y, por tanto, valorizados energéticamente a más de 850 grados. Según insistió un responsable de la empresa pública, su destino jamás debe ser el contenedor amarillo u otros recipientes de recogida selectiva, dado su carácter de material no reciclable, debiendo ser tratado en condiciones adecuadas. "Las mascarillas no son embalses ni envoltorios ni son reciclables. Las mascarillas desechables deben ser depositadas en el contenedor verde genérico", avisan desde la empresa gallega de gestión de residuos sólidos.
Sogama explica que somete a un proceso de valorización energética, a temperaturas superiores a 850 grados, permitiendo la destrucción controlada de agentes nocivos. La operativa se complementa con potentes sistemas de depuración de gases a fin de salvaguardar la protección del medio ambiente y la salud.
Debido al consumo masivo de mascarillas de un solo uso, también se han puesto en marcha campaña de recogidas en ayuntamientos. En todo caso, todas tendrían que acabar en el contenedor general verde.
Por su parte, el Ministerio de Transición Ecológica lanzó recientemente una campaña donde llama la atención sobre este asunto y para promover el uso de mascarillas protectoras y sensibilizar a los ciudadanos sobre los efectos del abandono en entornos naturales
El ministerio advierte de que una mascarilla higiénica común, abandonada en un entorno natural, puede tardar en degradarse entre 300 y 400 años. Y, mientras desaparece, puede afectar de múltiples formas a la flora y fauna del entorno, al agua y a los suelos que conforman ese espacio; o incluso acabar en el mar, uniéndose a los más de ocho millones de toneladas de residuos plásticos que se vierten anualmente a los océanos.
“El abandono de basuras es un problema ambiental de primer orden sobre el que la ciudadanía está ampliamente concienciada. De hecho, gracias a sus demandas, la Unión Europea, con el apoyo de España, ha aprobado en tiempo récord una normativa que limita los plásticos de un solo uso y que España ha incorporado al anteproyecto de Ley de Residuos, actualmente en tramitación”, señala en una nota el Ministerio de Transición Ecológica. n
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