Ratifican 11 años de cárcel por agredir y violar a su novia tras atarla
El Supremo da por probado que el hombre la empujó, arañó, tiró del pelo y apretó el cuello, y tras inmovilizarla a la cama, la forzó
Seis años después de que la Guardia Civil detuviera en Vigo a un hombre por un grave episodio de violencia de género, el Tribunal Supremo ha ratificado la condena impuesta primero por la Audiencia provincial y después por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. El fallo, notificado a finales de enero, desestima el recurso del acusado y ratifica un total de 11 años y cuatro meses de cárcel por dos delitos de lesiones leves en el ámbito de la violencia de género, uno de ellos agravado al perpetrarse en el domicilio común, y un delito de agresión sexual en su modalidad de violación hacia su pareja sentimental.
Los hechos tuvieron lugar durante un fin de semana en una vivienda en Mos, pero el arresto se produjo en la ciudad después de que la víctima, de entonces 25 años, consiguiera llamar a la Guardia Civil.
Tal y como relata la sentencia firme, todo empezaba en la madrugada del sábado, tras haber salido de fiesta la pareja con el hermano de él. Allí discutieron y cuando ella le tiró un cigarro que le había pedido ya en el coche él le agarró por el pelo y le sacó fuera del coche, para arañarle en la cara, dejándole marcas. Por la tarde, ya en el domicilio y en el dormitorio, ambos volvieron a discutir porque ella quería marcharse y abandonar el domicilio, momento en el que el hombre “la agarró por el cuello y apretó mientras le decía: ‘Te voy a matar y así tendré motivos para ir a prisión’”. Cuando la soltó, después de entrar la madre del acusado en la habitación, este empujó a su novia que cayó al suelo de rodillas. Poco después, le dijo que quería mantener relaciones sexuales porque “era su puta y tenía que hacer lo que él quisiese”. Ante la negativa de ella, la empujó sobre la cama, se situó sobre ella, le colocó los brazos en cruz y le ató las muñecas al somier con un sedal, mientras ella se resistía, en vano. Él la desnudó, la forzó y después, la desató, impidiéndole salir de la habitación hasta el día siguiente para cenar.
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