El resurgir de las modistas tradicionales en la “moda slow”

Alma Pérez, de La Romana Galicia, presenta en Venres Emao, su proyecto textil desarrollado desde Ribadumia

Alma Pérez, con sus hijas, Carlota, Rocío y Carmen en una imagen promocional de La Romana.
Alma Pérez, con sus hijas, Carlota, Rocío y Carmen en una imagen promocional de La Romana.

La Romana Galicia es una marca donde tienen cabina muchos ámbitos productivos, vinculados con el territorio. Desde ornamentación a base de flores naturales a la producción de vino albariño. Detrás está Alma Pérez y su familia, su marido, Martín; sus hijas, Carlota, Rocío y Carmen, y su madre Manoli. A la diversidad de producto se unieron los diseños textiles de moda slow en una nueva aventura que protagonizará la próxima sesión de Venres da Emao y donde el oficio de la modistas tradicionales adquiere protagonismo.

Al publicitar ellos mismos sus artículos en las redes, los seguidores empezaron a preguntar por los estilismos que lucen. “Nos dimos cuenta que nuestra ropa despertaba interés, que gustaban las faldas largas que me hacía mi madre o mi suegra con retales que compro”, desvela Alma Pérez en declaraciones a Atlántico. Así comenzó la nueva línea de producción: patrones sencillos que se entregan a las costureras que llevan años haciendo arreglos a la ropa de la familia.

“Los primeros encargos coincidieron con la salida de la pandemia en que casi no tenían trabajo y de esta manera pudieron mantener sus negocios, en un mes llegamos a vender 200 faldas”. Asegura que se deja asesorar por ellas, “yo no diseño moda, pero estas modistas cosen el botón a mano y cortan un pantalón con una tijera; no son precios muy asequibles, pero hay pagar todo el trabajo que hay detrás”.

El prototipo de las prendas se hace cogiendo de referencia a ella, que es la cara visible de La Romana Galicia. “Tengo una talla estándar y lo que nos interesa es vestir a gente normal”. Este viernes viaja a Madrid para asistir a una feria de tejido. “El 95% de las telas con las que trabajamos son españolas: algodones, sedas, linos y alguna mezcla”. Sacan colecciones muy pequeñas, aunque escogen uno o dos prendas para producir en mayor cantidad. Los delantales (79 euros), los vestidos Celia (125 euros) o las camisas Valeria (85 euros) están agotados.

“En abril hacemos cuatro años, nos dimos a conocer en redes sociales y con venta online, ahora ya tenemos presencia en toda España y también clientes internacionales”. Aunque muy satisfecha con la evolución de su empresa, Alma Pérez es consciente que en la buena acogida influyeron muchos factores, entre ellos los contactos y las colaboraciones con otras marcas. “Hay que quitarse prejuicios antiguos de evitar la competencia, intentamos sumar, unirnos a otros porque la unión hace la fuerza”.

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