"El robo del cruceiro es un golpe", dice el párroco
vigo
La Policía busca pistas de su venta o reinstalación en una finca
El párroco de San Miguel de Oia, que por tanto también lo es de la capilla de Liñares y su entorno, Benito Rodríguez Guerreiro, ya presentó la denuncia ante la Comisaría de Policía por la insólita sustracción del cruceiro que presidía el entorno.
A día de hoy, no hay ninguna pista sólida sobre quién se llevó la cruz de piedra y tampoco por qué. Aunque sobre este punto tiene algunas convicciones el sacerdote: cree que el robo ha tenido por finalidad la venta de la pieza o su instalación en una finca privada, algo no tan extraño.
En todo caso, reconoce que ha sido un duro golpe para muchos de los vecinos del entorno de Liñares y de San Miguel en general "porque aunque podría no tener mucho valor económico, sí y mucho sentimental y como un símbolo de fe, y muy especialmente para la familia que lo donó, que lo ha sentido y mucho", explicaba ayer a este diario desde Madrid, donde se encontraba por asuntos relacionados con la Diócesis.
El cruceiro fue tallado y montado hace unos 60 años como una propiedad particular.
Hace poco más de un año el conjunto fue cedido a la parroquia, en concreto a la capilla de Liñares, en la zona alta de Canido, donde desde entonces había ganado enorme popularidad.
Fue este pasado martes por la mañana cuando vecinos de la zona alertaron sobre su desaparición. Pese a lo complejo de la operación, nadie pareció darse cuenta de la operación. Es cierto que de noche apenas hay movimiento en el entorno de Liñares, pero sí a su alrededor, densamente poblado.
Tras presentarse la denuncia la Policía ha comenzado a seguir la pista pero el párroco no es en absoluto optimista sobre su recuperación. De hecho, asegura que todo indica que va a ser vendido en algún lugar fuera como un ornamento de un jardín o una finca particular.
"Es algo raro lo que ha pasado", señala Benito Rodríguez Guerreiro, quien añade que el cruceiro tenía sobre todo "un valor sentimental para la familia donante y para el resto de la parroquia era un elemento piadoso y también cultural".
SIN RÉPLICAS
De momento, en San Miguel de Oia se van a dar un tiempo para que la Policía realice su investigación con la esperanza de que haya resultados y se pueda recuperar la pieza.
Una alternativa si las labores policiales no avanzan o no hay forma de dar con el cruceiro sería reconstruirlo o traer otro y colocarlo en el mismo espacio que el desaparecido.
Es una opción, pero según asegura el sacerdote "de momento no hemos tratado esa posibilidad en el consejo parroquial".
"El cruceiro es realmente bonito y estaba en un enclave precioso", frente al mar y la isla de Toralla señalaba el sacerdote, quien recuerda que en realidad no es nada nuevo expoliar obras de arte "para adornar y rellenar espacio privados en lugar de que sirvan al bien común". n
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