La ropa, al peso: el nuevo concepto para la moda vintage en Vigo
El mercado Vinokilo, abierto hasta el fin de semana, vende vestimentas de segunda mano donde una báscula indica el precio
La moda es cíclica y, lo que antes podía quedar desfasado, ahora entra con fuerza en los armarios de los vigueses. Vinokilo, un mercadillo de ropa de segunda mano organizado por una empresa alemana, llegó ayer al centro Muta, en Joaquín Lóriga, para ofrecer un concepto novedoso sobre cómo adquirir productos: al peso. Cada kilo de ropa de aspecto vintage costó 35 kilos ayer, 30 hoy y 25 mañana, que será el día que cierre sus puertas. Tres intensos días donde esperan recibir alrededor de mil visitantes diarios y muchas ventas en un mercado que se está estableciendo en la ciudad sobre estas fechas.
Nada más abrir, se notó el furor por la moda de antaño, con largas colas y muchos vigueses buscando su vestimenta más favorable a su estilo. No solo dirigido a gente joven, la más abundante, sino también a personas de más edad que buscan seguir la moda actual. Dos plantas enteras con faldas de todos los colores, chaquetas de invierno llamativas o cómodos chándal con tintes de los ochenta.
Los visitantes, por un precio de 3 euros la entrada, se fueron agolpando en el recinto desde el minuto uno. Ya sea por curiosidad o por necesidad, las compras no se hicieron esperar, pesando la ropa seleccionada en básculas allí disponibles. Algunos llamados por la convocatoria que realizaron en redes sociales y otros, los menos habituales, ya conocedores de esta iniciativa. Como Pedro, que se sorprendió nada más entrar de la cantidad de ropa disponible este año: “Hay mucha más que el año pasado. Venir nada más abrir te da opción a encontrar mucha más ropa”. Desi admite que le gusta observar tiendas, se enamoró de una colorida chaqueta y de unos pantalones de pana al cuál “le tengo que buscar algo con lo que combinar”. Samuel da el visto bueno a estas iniciativas, señalando que la moda vintage en Vigo está pegando más fuerte que nunca con varios locales de ese estilo, aunque “igual no tan grandes como este. Llevo dos cosas pero seguro compraré más”.
Todo ello organizado por una empresa llegada desde Alemania, con mercado como este explayados por toda Europa: “Hoy probablemente llegaremos a los mil visitantes, y eso es muy bueno”, afirmó Carol, una de las organizadoras, en referencia al día de su apertura. Por la aglomeración de fieles a la ropa vintage y las colas que se sucedían para pesar el género, la moda de antaño está más viva que nunca.
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