El sexo de pago, en cuarentena
VIGO
El confinamiento ha obligado a echar el cierre a la prostitución. Las mujeres que ejercen en Vigo la profesión más antigua del mundo viven en aislamiento entre los pisos, algunos patera, y las habitaciones de clubes
El estado de alarma que obliga a la población a permanecer en sus domicilios no incluye el sexo de pago entre actividades o negocios de servicios mínimos. La prostitución en las calles ha desaparecido, sostiene la Policía, y las mujeres buscan en algunas situaciones dónde pasar la cuarentena y en otras, cómo hacerlo sin ningún ingreso.
La asociación viguesa Faraxa para la abolición de la prostitución, mantiene como siempre su línea de móvil 24 horas para atender a estas mujeres. Desde que comenzó la crisis sanitaria, fueron varias las que acudieron a este servicio para informarse de la situación. A día de hoy, no se han recibido llamadas de mujeres que se hayan visto en la calle tras el confinamiento, explicaron desde Faraxa.
Con el 60% de los clubes de alterne sin actividad, el negocio del sexo de pago se centraliza en los pisos. La mayoría permanece en estas viviendas, en sus habitaciones, mientras que ha habido casos en los que han tenido que echar mano de amigos hasta poder regresar a sus país, al ser extranjeras. En A Coruña, dos mujeres se vieron sorprendidas por el estado de alarma. Trabajaban en un piso y se trasladaron a Vigo, con la intención de poder instalarse en el albergue, en aquel momento no fueron admitidas y lograron viajar a Barcelona. Las pocas mujeres que todavía ejercen en la calle se han recluido en sus viviendas y las que aún lo hacen en los clubes, entre ellas alguna víctima de operaciones policiales, permanecen aisladas. De hecho, se ha tenido noticia de que las chicas de alterne de dos locales del área fueron trasladadas a un tercero, que ahora estaba sin actividad, habilitado para su confinamiento en habitaciones, sin que tengan certeza absoluta del tiempo que les van a dejar permanecer allí al no estar trabajando. La estricta vigilancia policial y de la Guardia Civil en las calles es hoy en día una garantía para que puedan pasar el confinamiento bajo techo.
Su situación es especialmente vulnerable, recuerdan desde la asociación, que hace seguimiento de más mujeres en el resto de la provincia, al no poder acogerse a ningún tipo de ayuda económica. Tanto la Rede de Mulleres, como la Concejalía de Igualdade mantienen la atención urgente y han difundido las condiciones para solicitar ayudas, pero que van dirigidas principalmente a víctimas de violencia de género.n
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