Taxista en una ciudad fantasma

DE GUARDIA EN VIGO

El sector se enfrenta a la dificultad económica, al ver reducida su actividad a menos del 10 por ciento, pero también a la psicológica al circular cada día por una calles desiertas, antes llenas de coches

ana baena. ViGO
Publicado: 05 abr 2020 - 01:37
Alfredo Estévez, ayer, en la parada de O Calvario donde estuvo sin actividad durante horas coincidiendo con varios compañeros.
Alfredo Estévez, ayer, en la parada de O Calvario donde estuvo sin actividad durante horas coincidiendo con varios compañeros.

Alfredo Estévez lleva tres horas en la parada de taxis de O Calvario con seis compañeros más sin haber recibido una sola llamada. Con más de seis horas en activo solo había facturado 15 euros, de dos viajes. El sector del taxi se considera uno de los grandes perjudicados del confinamiento por el estado de alarma ante el coronavirus. Tienen permiso para ir a trabajar, pero no clientes para atender. “Es como si dejas a un marinero que salga a pescar sin peces en el mar”. Con décadas de experiencia, Estévez comenzó en el taxi en los años 90, cuando compaginaba el trabajo con sus estudios en Empresariales. Tras probar en otros sectores, volvió con la crisis de 2008, participando en la modernización tecnológica de Central Radio Taxis y ahora se enfrenta a otra situación sin precedentes: “Además de por las dificultades económicas, se está haciendo muy duro a nivel psicológico, impresiona ver la ciudad así, sin coches, invita a hacer fotos”.

Lo habitual es que un día normal en Vigo hubiera 400 taxis en la calle. Con el estado de alarma el sector acordó con el Concello unos servicios mínimos del 50% (276), pero ayer solo había unos cien operativos. Estévez reconoce que son pocos pero asegura que sobran, “porque no hay gente”. Dice que el perfil del cliente cambió mucho desde el confinamiento. “Los que salen es por una urgencia o se atienen a ser multados”. Muchos de sus compañeros no vienen a trabajar pero puntualiza que no es solo por falta de recaudación: “Los hay que no salen por miedo y responsabilidad, es habitual que convivan con alguna persona mayor en casa y no quieren arriesgarse a contagiarla; otros enviaron a la pareja con los hijos a la aldea y se quedaron solos para no correr riesgos; en mi caso extremo las precauciones porque tengo familia numerosa”. Así, por iniciativa propia, sin formación, limpia y desinfecta el taxi cada vez que sale un cliente. Lleva mascarillas y guantes para protegerse.

“La central pasó de atender más de 2.000 llamadas a 300”

Manuel Chorén, presidente de la Central Radio Taxi, advierte que el sector tan solo tiene el 10 por ciento de la actividad habitual y al no estar incluidos entre los que debe cesar, carece de ayudas: “La Central pasó de atender más de 2.000 llamadas al día a no llegar a las 300 y además nos perjudica al no hacer los cálculos desde el día 14 en que empezó el confinamiento y tener que remontarse seis meses atrás, para nosotros que declaramos por módulos, resulta muy complicado”. Pide que no se cobre autónomos el próximo mes. Desde la cooperativa ya anunciaron que no se pasará a los socios el recibo de 60 euros.

Al margen de las cuestiones económicas, Chorén destaca que son grupo de riesgo: “Nos llaman para trasladar al domicilio desde el Cunqueiro a pacientes que han dado positivo sin medidas especiales de seguridad”.

Cuentan con 350 mascarillas donadas por la empresa Dismac, además del equipo enviado por el Sergas, compuesto de guantes, gel desinfectante y mascarillas.

Por su parte, la Central Radio Taxis 470000 compró y donó a la Oficina Central de Empleo de Coia 2.000 folios para realizar pantallas protectoras para sanitarios.n

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