Los trenes Avril, un inicio con 'turbulencias'
Trenes Avril
El viaje de Vigo a Madrid en el Talgo Avril comenzó bien, pero se torció a su llegada a la estación de Ourense; todos los viajeros que reclamen serán indemnizados por el tiempo perdido por la avería
El debut del tren Talgo Avril S106 que conecta Vigo y Madrid no fue lo esperado. Tanto para los viajeros como para Renfe, ADIF (el ente público que gestiona las infraestructuras ferroviarias) y sus trabajadores. La aventura comenzó bien en la estación de Urzaiz, a las 9:28 horas, de forma puntual y con casi 200 pasajeros a bordo. El trayecto a Ourense, aunque no alcanzaba más de 200 kilómetros por hora, se hizo según la hora prevista. Sin sobresaltos más que un pequeño retraso de 5 minutos que se produjo en Santiago al verse desbordada su afluencia con bastantes peregrinos, tantos como para casi llenar el tren con 500 viajeros. Hasta ahí, algo normal.
La ruta parecía no tener ningún incidente, y los pasajeros se mostraban satisfechos con todo lo que venían. Una limpieza propia de un estreno, una comodidad mejor que los Alvia y mucha atención por parte del personal en la zona Confort, surtiendo de agua, frutos secos y aperitivos a los pasajeros.
Pero lo que parecía un viaje idílico, alejado de las turbulencias, a su llegada a Ourense se tornó complicado. Una cancelación de la tensión eléctrica hacía parar el tren a las 11:05 horas, a escasos cinco minutos de la estación de Ourense. Lo que podría ser un parón normal, pronto desató los murmullos de los usuarios una vez pasados los 20 minutos detenidos, que no podían hacer uso de los enchufes ni de los baños. Una vez superada la media hora, tiempo límite para que Renfe imdemnice a los pasajeros por la demora, la satisfacción inicial cambió a indignación y preguntas al personal, que informaban de una avería técnica sin previsión de puesta en marcha. A partir de la hora con el tren detenido, el enfado cambió a resignación por parte de muchos (la mayoría peregrinos) que aceptaban la pérdida de su enlace ferroviario en Madrid para volver a su hogar y tomaban la incidencia con el mejor humor posible.
La reanudación del Avril en su primer viaje comercial desde Vigo a Madrid no se produjo hasta las dos horas. Mientras, los pasajeros debatían sobre qué era lo que en realidad había sucedido y cómo podrían reclamar el importe abonado. Una vez remolcados los doce vagones a la estación de Ourense-San Francisco, después de hacer parada en Ourense para subir unos pocos viajeros y tras pasar por Taboadela por el cambio de ancho y de línea eléctrica, el S106 volvió a su cauce.
A 300 por hora
Y lo hizo rondando los 300 kilómetros por hora en casi todo su trayecto restante, algo inalcanzable en el tramo gallego. La infraestructura con ancho europeo ayudaba a ello. Pese a los picos de velocidad alcanzados, el tren llegaba a Madrid con algo más de dos horas de retraso. Problemas del directo en una infraestructura que todavía le queda mucho por mejorar pero que da un gran salto en estabilidad y confort a los Alvia. También en el precio. Para próximos servicios, solo queda mejorar. Un estreno con incidencias, tal vez no el más acertado pero sí cumple con un deseo de los vigueses de contectarse a la alta velocidad y, quien sabe, poder estar en Madrid en tres horas y media, que era el compromiso del ministro el pasado 5 de enero, en su llegada a Vigo con una unidad Avril. En todo caso, una petición histórica, la llegada de un tren AVE, que, aunque con un inicio turbulento, ya es una realidad en Vigo.
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