La UVigo se articulará para clases presenciales y virtuales

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El modelo mixto logró el visto bueno para el próximo curso de la Universidad de Vigo

redacción. vigo
Publicado: 14 jun 2020 - 00:50
Un momento de la reunión de la Universidad de Vigo, presidida por el rector Manuel Reigosa.
Un momento de la reunión de la Universidad de Vigo, presidida por el rector Manuel Reigosa.

nnn El curso comenzará en la Universidad de Vigo el 21 de septiembre, aunque desde el día 7 las escuelas y facultades podrán comenzar con sus programaciones, como aprobó el Consello de Goberno de la institución e informó este diario, pero la clave del próximo ejercicio será en cómo se desarrollará: la idea es que sea básicamente presencial, y en ello insistió el rector Manuel Reigosa, pero habrá también una parte "on line", un modelo mixto que suscitó un debate largo como en pocas ocasiones, hasta más allá de las diez de la noche del viernes hasta la aprobación del documento.

Comenzó el debate punto por punto de los seis apartados del documento del equipo rectoral con una intervención del portavoz de Ideas que Suman, en la que Emilio Fernández reivindicó en relación con las modalidades de actividad docente a autonomía de los centros a la hora de determinar “que método de semipresencialidad van a elegir. Si se nos quiere imponer la docencia mixta síncrona es un error”, aseguró. Por su parte los directores de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación, de Ingeniería Informática y de Ingeniería de Minas Energía solicitaron que no se de ese tanta importancia a la sincronicidad, dejando que cada centro se organice y priorizando la presencialidad. Finalmente el texto aprobado recoge que en la modalidad mixta el alumnado combinará las actividades docentes presenciales y no presenciales en la proporción, forma y alcance que cada centro considere adecuado, en un marco de coherencia con las memorias de las titulaciones, ajustándose siempre a la presencialidad máxima posible y teniendo en cuenta las recomendaciones del Ministerio.

En este apartado del documento también se recoge que el Rectoría proveerá a los centros de una solución técnica que contemple el uso simultáneo de las aulas físicas y virtuales, en la que el alumnado pueda tener acceso síncrono a las presentaciones e interactuar en pie de igualdad y que los centros establecerán los turnos que garanticen uno reparto equitativo del alumnado.

En el caso de cerrarse los centros, el documento señala que el profesorado cuente con las herramientas informáticas idóneas para impartir docencia virtual y en el caso de no disponer de las mismas, que pueda impartir docencia desde su centro de trabajo si las condiciones lo permiten. De no ser posible, se les facilitarán los medios necesarios para desarrollar su actividad docente no presencial. Asimismo, también habrá ayudas a la conectividad para el alumnado que lo precise.

En relación con las clases prácticas, al texto que señala que el profesorado deberá planificar que parte es imprescindible desarrollar de manera presencial para ajustarlo a los períodos en lo que estén en activo las modalidades presencial y mixta, y las que se puedan sustituir por actividades no presenciales, se le añadieron dos enmiendas defendidas por Mónica Siota en representación de la junta de la Facultad de Derecho y por el director de la Escuela de Ingeniería Industrial.

Así, mientras en el primero caso se evidencia la importancia de las prácticas externas de titulaciones habilitantes, en el segundo se ponen de manifiesto las necesidad de destinar fondos a los laboratorios docentes, “toda vez que la docencia práctica es nuestro valor añadido y diferencial”, señaló Juan Pardo Froján. n

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