Vecinos del rural vigués aún sienten la amenaza de los incendios tres años después
ANIVERSARIO DEL FUEGO
Fragoselo alerta de la falta de medidas para limpiar la maleza y temen que pueda volver el fuego, que quemó un tercio del monte de Vigo.
“O susto foi bo”. Así recuerda Hermitas la noche del 15 de octubre de 2017, cuando el fuego recorrió el muro de su casa y quemó un tercio del monte vigués. Tres años después los vecinos de la parte alta de Fragoselo, en la parroquia de Coruxo, siguen mirando con recelo hacia el monte. Apenas unos metros separan las últimas viviendas del inicio del sendero forestal que lleva hasta el parque. Sin embargo, los residentes se quejan de que las fincas lindantes están invadidas de maleza y rebrotes.
“Mandaron cartas avisando que había que limpiar, pero aquí no se vino a comprobarlo y ya no se ven ni las pistas para caminar”. Telmo tan solo tiene que abrir el portalón trasero de su propiedad para encontrar silvas, helechos y eucaliptos que surgen sin ningún control. “Cualquier día vuelve a arder todo y aquí no se preocupa nadie”.
Él perdió el cobertizo y varios árboles. Su vecino tuvo menos suerte, le ardió parte de la casa que tuvo que reconstruir.
La familia de Conchi Bello, junto al acceso del parque forestal, fue desalojada por la policía. “El fuego llegó hasta la puerta, nos quemó unas cabañas y mató a una oveja, la experiencia fue terrible”. Considera que la zona alta el problema no fue la vegetación, sino el viento. Con la cancha de baloncesto a un lado y el centro social al otro, el aspecto que tenía hace tres años era bastante similar al actual, con el monte más cercano, controlado.
A pocos metros, el sendero local GR-53 se adentra en la masa forestal, dominada por eucaliptos y con huellas visibles de los incendios de hace tres años. Helechos, arbustos y rebrotes surgen de forma espontánea y complican el paso según se avanza hacia el monte. En esa dirección se encuentra Pedra Moura, uno de los petroglifos catalogados como Bien de Interés Cultural. Perimetrado por un muro de piedra, el fuego calcinó las vegetación que lo rodeaba y elevó la temperatura en superficie. Según los estudios de los arqueólogos, los efectos en las incisiones prehistóricas pueden ser irreparables. Ayer, la maleza volvía a cubrir el entorno del yacimiento, sin ninguna medida de prevención.
Actos conmemorativos
La comunidad de montes de Coruxo organizó a lo largo de estos años jornadas periódicas medioambientales para recuperar y regenerar el monte. Este sábado convoca una nueva jornada de limpieza para conmemorar el tercer aniversario. Actuarán en As Chans do Lagoa, una de las zonas más afectadas por el fuego. El objetivo es realizar un corte selectivo de las acacias negras, una especie invasora que brota espontáneamente y compite con los árboles autóctonos, plantados por los comuneros.
Asimismo, la Mancomunidad Montes de Vigo invita hoy,en el parque forestal de Matamá, Maruxento, a hacer balance en política forestal. El alcalde confirmó su asistencia. Se colocará una placa conmemorativa en recuerdo de los efectos del fuego.
HERMITAS ÁNGEL RODRÍGUEZ
“EL FUEGO NO DEJA NADA, TENGO MIEDO DE QUE VUELVA A PASAR”
Hermitas Ángel Rodríguez salvó la casa, pero vio el fuego muy cerca “pasó por todo el muro, escapamos cuando ya estaba encima; yo me fui a dormir a casa de una hija y mis otros hijos durmieron en un restaurante; ‘o susto foi bo”. Recuerda que todo sucedió muy rápido, pero piensa que se podría haber actuado antes: “Nosotros avisamos cuando vimos el incendio que aún estaba lejos, pero creo que nadie se imaginaba que fuera a llegar a eso”. Reconoce que desde entonces en verano siempre teme que se vuelva a vivir ese infierno de 2017: “El fuego no deja nada detrás, sí que tengo miedo de que vuelva a pasar”.
CONCHI BELLO
“MIS HIJAS TUVIERON PESADILLAS Y AÚN LO ESTÁN SUPERANDO”
La familia de Conchi Bello aún tiene muy presente la angustia que pasaron hace tres años. “Mis hijas tuvieron pesadillas y pasaron mucho tiempo sin poder dormir, aún están superando el miedo, cuando empieza la época de incendios siempre está el temor de que vuelva a pasar”. La policía acudió a desalojarlos, antes mojaron con la manguera toda la casa y los muros de piedra para que las llamas no prendiesen. “Tuvimos que salir muy rápido, cogimos al perro y nos metimos en el coche; esperamos durante horas en la cuneta de la carretera hasta que el fuego pasó, nos ardieron algunas cabañas y mató a una oveja; el resto de los animales resultaron ilesos”.
ALICIA ESPADA
“RECORDARON POR CARTA LA LIMPIEZA DEL MONTE, PERO NO SE HIZO”
Alicia Espada lleva toda la vida viviendo en Fragoselo, pero la noche de los incendios no se le olvida: “Vine a buscar a mis padres que estaban en la parte alta y enseguida nos rodeó el fuego, caían trozos de madera ardiendo; metí lo que pude en el coche y nos fuimos con los niños a O Vao; mi marido había venido a ayudar a un vecino y tuvo que bajar también”. Alicia aún tiene miedo a que pueda volver a pasar, porque considera que no se han tomado medidas para prevenirlo. “Recordaron por carta que había que limpiar el monte, pero no se hizo, los bordes de la carretera están llenos de maleza que podría arder”.
TELMO
“NO PEDÍ LA SUBVENCIÓN PORQUE NO COMPENSABA”
Telmo fue con su entonces mujer y con su hija a un hotel. Cuando regresó el fuego había alcanzado y destruido los galpones, quemó los árboles y parte de la huerta. Los animales se salvaron. “Aquí no vino nadie a ayudar, ofrecieron una subvención que ni siquiera la pedí, no compensaba; primero teníamos que poner el dinero y de lo que nos dieran, teníamos que pagarle a Hacienda el 35%, ¿de dónde iba a sacarlo?; tampoco hacen nada para evitar que pase otra vez”.
CARMEN
“VIMOS COMO LLEGABA EL FUEGO DESDE EL ALBA”
Carmen tuvo que dejar su casa y refugiarse en la playa de O Vao. “Vimos como llegaba el fuego desde el Alba y en nada ya estaba aquí, las llamas llegaron hasta la ventana y dejaron toda la pared negra; los campos de maíz también ardieron, no se salvó nada, pero por lo menos la casa quedó en pie”. Carmen critica la falta de ayuda institucional que tuvieron en la que considera la zona cero de la parroquia de Coruxo.
MARÍA
“TODAVÍA QUEDAN ÁRBOLES QUE ESTÁN QUEMADOS”
La finca de María está colindante con el monte y el fuego entró prendiendo en los frutales y en parte de lo plantado. “Todavía quedan árboles que están quemados, fue terrible, pero no recibimos ningún apoyo”. María pasó esa tarde un la casa de una hija en Beade: “Cuando volvíamos la policía nos paró en el centro escolar y ya no nos dejó subir, tuvimos que esperar a que todo pasase”.
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