Los viajes en Vigo para expulsar inmigrantes, en pausa: en 2019 se repatrió a unos treinta
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Durante el año pasado, la Policía tramitó una treintena y al menos dos antes del Covid-19
La situación de pandemia mundial creada por el coronavirus mantiene en pausa los viajes para devolver a sus países de origen a los inmigrantes que han cometido algún delito. En Vigo, la Policía realizó durante el año pasado unas treinta expulsiones, mientras que hasta el estado de alarma, al menos se habrían realizado un par, informaron fuentes policiales.
El cierre de fronteras por un lado y la situación de contagio en los distintos países por otra impide, de momento, llevar a cabo estos viajes. La posibilidad para delincuentes extranjeros de conmutar las penas menores de cinco años por la expulsión o cumplir parte de la condena en la cárcel provincial y después ser trasladados a su país de origen incrementó en los últimos años estos viajes, cuyo coste para Interior puede superar los 120.000 euros.
Fuentes consultadas aseguraron a este diario que habitualmente existen dos tipos de viajes, los forzosos o voluntarios. En los primeros, los agentes de Extranjería de Vigo tienen que hacer el traslado desde Peinador a Madrid y desde allí son los miembros de la Unidad de Central de Expulsiones y Repatriaciones quien se encargan de acompañarlos en avión hacia su país de origen. Si la vuelta es voluntaria. Una vez en Madrid, viajarán solos. La expansión del coronavirus impide por el momento llevar a cabo estas expulsiones. En Vigo, la mayoría de los inmigrantes con delitos proceden de Sudamérica, donde la situación actualmente es especialmente delicada por el número de contagios, por lo que se evita poner en riesgo a la persona. Por otro lado, aunque el país de origen estuviera en mejores circunstancias en cuanto al número de contagios que España, las restricciones impedirían la entrada.
El número de estos viajes ha descendido ligeramente pasando de los más de cuarenta hace cuatro años a la treintena en 2019.
La expulsión más reciente de inmigrantes antes del estado de alarma, tuvo lugar en febrero, con la llegada en barco de tres polizones. En esta ocasión, la Policía los trasladó hasta Peinador, desde donde subieron a un avión custodiado por personal de la naviera. En este caso fue la entrada ilegal no le que propició el expediente y no la comisión de un delito.
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