La vida del mantero en Vigo: “Trabajo todo el día para sobrevivir”
Bara, de 23 años, llegó a España hace ocho meses en patera. Ahora, es uno de los senegaleses dedicado al ‘top manta’ en Vigo
Después de pasar dos días sin beber ni comer en una patera a la deriva, vender gorras en la calle para conseguir un puñado de euros con los que garantizarse la subsistencia es ‘peccata minuta’. Bara, de 23 años, es uno de los inmigrantes senegaleses dedicado en Vigo al ‘top manta’. Pese a que solo lleva ocho meses en España, se desenvuelve bastante bien con el idioma, aunque todavía le cuesta entender frases largas, “mejor en francés”, dice.
Asegura sentirse ahora “más tranquilo”, sin ese miedo de meses atrás o cuando estaba en su país, “allí muy mal”. “Solo trabajo todo el día para poder dormir y comer”, explica. No conoce al resto de compatriotas que se colocan junto a él o en otros puntos de la ciudad con sus mantas repletas de bolsos y gorras o los carritos con paraguas, porque aquí “solo tengo un amigo, no tengo a nadie más". Y, a pesar de todo, agradece la conversación con una amable sonrisa.
Se ríe al nombrarle la lluvia, “allí en mi país llueve tres meses seguidos al año”, así que está más que acostumbrado, por eso mantiene la venta, buscando un lugar donde resguardarse y, atento por si la Policía les obliga marcharse, aunque asegura no tener problemas con los agentes.
Bara pertenece a los manteros, ese grupo a los que la Policía considera como el último escalón y el más vulnerable del que suelen echar mano las bandas criminales de importación, distribución, almacenaje y venta de productos falsos. Aunque no todos los ‘top manta’ venden falsificaciones. Este joven ofrece básicamente imitaciones, y consigue atraer a público, en su mayoría visitante y turista.
Hace solo unos días, el Ministerio de Interior daba a conocer la operación ‘Fake Star II’, contra la falsificación y piratería, un ‘Action Day’ que lideró la Policía Nacional y en el que participaron hasta 18 países y cuatro agencias internacionales.
En dicha acción, se llevaron a cabo distintos operativos por todo el territorio nacional en la que se localizaron puntos de venta y distribución de productos falsos y se logró identificar a los responsables de una de las organizaciones criminales que utilizaban a inmigrantes senegaleses para la venta ambulante.
En Vigo, la venta de productos de marcas falsificadas se ha desplomado en los últimos diez años. Si entre 2013 y 2015 era el textil el centro de las intervenciones, en la actualidad, según el Ministerio de Interior los delitos contra la propiedad industrial son mayoritariamente complementos y calzado, al margen de equipaciones deportivas. Las cifras oficiales que se manejan dan buena cuenta del cambio en el panorama de la falsificación en la provincia. Las detenciones se desplomaron en la década y también los hechos conocidos, pasando de 16 en 2012 a solo dos en 2022. Lo mismo ocurre con los objetos incautados, que pasaron de los más de 4.000 a menos de 300.
Tras el cierre del antiguo mercado de A Pedra, la oferta se reduce a la venta ambulante o por internet. En el citado operativo, la Policía descubrió en el Norte de Portugal un centro de fabricación de falsificaciones, desde donde también se creaban páginas web dispuestas para ofertar estos productos.
A la intensificación en la lucha contra este tipo de venta ilegal se han ido sumando en los últimos años las causas judiciales que han acabado en vistas y condenas.
Al margen de los grandes beneficiados están los ‘top manta’, la mayoría inmigrantes en situación irregular que buscan una forma de conseguir algún ingreso con el que poder sobrevivir hasta conseguir “los papeles”. Ese es el sueño de Bara, quien reconoce que el trabajo que desempeña en la calle no le gusta mucho, pero que se muestra esperanzado en un futuro mejor.
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