Vigo, ahora para los animales
VIGO
Los animales han comenzado a hacerse notar en las ciudades a medida que se han ido despoblando. Un fenómeno que también se ha constado en Vigo, desde el centro urbano hasta el campus universitario desierto.
A menos tráfico y más encierro, mayor actividad animal fuera de su ámbito, en muchos casos en busca de comida. Hace unos días la Policía Local destacaba la presencia de un zorro paseándose por Ramón Nieto, lo que habría sido imposible en otra circunstancia. En Vigo hay raposos, en A Madroa al menos se pueden ver de forma esporádica, pero no cruzando una de las calles con más vecinos de todo Vigo. Los partes de la Policía Local viguesa se han llenado de toda clase de intervenciones con animales a medida que ha avanzado el encierro. La lista es interminable, y hay desde ovejas por el campus -normalmente hay caballos, ahora también ganado lanar- y las calles -una muerta- hasta caballos sueltos, en Sárdoma y Coutadas e incluso un conejo en Romil. Más llamativa es la presencia creciente de patos. No sólo en el tramo de Rosalía de Castro con García Barbón, donde anidaron durante años y que todavía frecuentan, sino en otras zonas donde eran desconocidos, como el parque Cela o Torrecedeira: la ausencia de vecinos propició la llegada de un grupo de estas aves. Aunque el premio es para una vaca localizada en la cale Anduriña que amenazaba a la poca gente que pasaba por la calle y tuvo que se reducida por los agentes. Otra dato visible: la proliferación de loritos en libertad, aves que continúan su expansión y colonización, ahora sin control y con todo a su favor.
Según señalan varios medios, ha habido casos más llamativos en otros lugares, como jabalíes por Barcelona; cabras en Albacete e incluso un oso pardo en Cangas del Narcea (Asturias), donde se encuentra la mayor reserva de estos animales, siempre alejados de los hombres. Especies consideradas "oportunistas", que se alimentan de los restos dejados por los humanos. Algunos que ya habitaban las ciudades han aprovechado para explorar, como ha sucedido en Madrid con los pavos reales y patos de parques que han salido del espacio verde hacia calles vecinas.
Difícil control de las 50 colinas felinas
n n nEn el caso de las colonias felinas, que en Vigo pueden superar las 50, sin contar con los pequeños núcleos que cuidan vecinos, la situación es “muy complicada”, explica una de las voluntarias de Gatiños da Rúa, que se multiplican para atender a los gatos que están bajo su cuidado y que además, en estas fechas están entrando en el periodo de celo. Un problema añadido que se agrava ante la suspensión de las castraciones en A Madroa como medida preventiva ante la alerta sanitaria. Una de las primeras dificultades que tienen que superar es la de desplazarse hasta el lugar en el que se encuentran sus colonias. Una actividad que obliga muchas veces a trasladarse de barrio en una ciudad desierta y con movimientos restringidos.
Para intentar dar alguna cobertura a sus voluntarias y evitar sanciones de la Policía, Gatiños da Rúa ha redactado un certificado personalizado que indica “que de acuerdo con las normas de desarrollo de la Dirección General de Bienestar Animal del Real Decreto 40 sobre gestión de la crisis sanitaria, existen miembros de la asociación que se desplazarán a alimentar y atender colonias felinas cumpliendo estrictamente las normas de alejamiento y seguridad”.
Las medidas de seguridad que adoptan, además de llevar guantes y mascarilla, los alimentadores irán a las colonias de uno en uno, espaciando al máximo las visitas a las colonias y en horarios en que exista poco tránsito. Además, en el caso de esta asociación protectora, los nombres de los alimentadores que se dediquen estos días a cuidar las colonias, estarán también en posesión de la Policía Local para evitar que sean sancionados. Así, se creará una base de datos con todos los voluntarios para poder continuar con esta actividad imprescindible para el cuidado de los animales. Desde esta asociación lanzan un SOS para pedir “casas de acogida para los gatos, aunque en este momento el problema es el traslado”. n
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