Vigozoo, sin público pero activo

VIGO

El 40 por ciento del personal sigue trabajando con el estado de alarma, especialmente en la atención a los animales, mientras el Gobierno municipal estudia una transformación profunda de la instalación

j.d.c. ViGO
Publicado: 13 abr 2020 - 01:32
El zoo municipal vigués permanece cerrado al público desde la entrada en vigor del estado de alarma, hace ya un mes.
El zoo municipal vigués permanece cerrado al público desde la entrada en vigor del estado de alarma, hace ya un mes.

Los animales, siempre sensibles a los cambios, viven con curiosidad un estado de alarma que ha dejado sin público al zoo de Vigo, aunque en sus instalaciones se mantiene el trabajo, especialmente el de atención a los propios huéspedes, mientras el Gobierno municipal estudia una transformación profunda de la instalación.

Alrededor de un 40 por ciento del personal de Vigozoo sigue realizando su jornada laboral, con algunas modificaciones. "El zoo está cerrado al público, evidentemente. No hay visitas ni reservas, y lo único que se mantiene es la atención a los animales. Básicamente, se trata de darles de comer y limpiar la instalación. Entonces está trabajando el personal mínimo, lo que signifia que en estos momentos hay tres cuidadores de mañana y dos de tarde. Y los técnico que estamos somos el conservador y el veterinario para dirigir al personal y solventar un poco la situación. El resto del personal está en casa. O bien teletrabajando, como los administrativos, o bien cerrados como los servicios externos de taquilla y cafetería", explica el conservador de esta dependencia municipal, Juan José Vázquez.

Al comienzo de la pandemia se pensaba que el coronavirus no afectaba de ninguna manera a los animales, pero poco a poco se han ido dando casos de contagio de personas a ciertas especies, lo que ha hecho que los trabajadores del zoo vigués hayan extremado las precauciones. "La Asociación Europea de Zoos y Acuarios, en la que daba algunos protocolos informó primero de unos protocolos para no contagiar a grandes simios. En el parque no tenemos estas especies, pero ahora sí que han detectado que hay transmisiones con algunos grupos de animales, como los felinos en general, hurones o murciélagos. En un parque de Estados Unidos ya hubo alguno de una persona a un tigre", explica Vázquez, que señala que para evitar problemas "ningún cuidador está a menos de dos metros del animal, a menos de dos metros. Evidentemente, con un tigre es difícil acercarse más, y lo que sí hemos aumentado son las medidas de higiene del personal y el uso de guantes".

Mientras el conservador se ocupa de cuidar de los animales y de mantener en las mejores condiciones posibles el establecimiento, el Gobierno municipal vigués se están planteando el futuro del zoo, una vez que se levante el estado de alarma y se lleven a cabo una serie de modificaciones radicales. "Haremos una transformación del zoo, no queremos animales salvajes en cautividad", afirma el alcalde, Abel Caballero, que piensa en una instalación más moderna y respetuosa con sus inquilinos. Pero eso será más adelante porque, de momento, nadie sabe cuándo se podrá volver a abrir al público Vigozoo.

"Los animales detectan algo y algunos se nos acercan más"

Juan José Vázquez, conservador de Vigozoo, es una de las pocas personas que visitan la instalación de Candeán desde la entrada en vigor del estado de alarma y asegura que los animales han notado el cambio. "Comprobamos que algo detectan. Sobre todo, lo que notan es que no hay movimiento por las mañanas. De hecho, la Semana Santa es la época de mayor afluencia , con una media de más de mil personas al día. Y aunque no hubiera visitas, en un dia laboral normal tienes a veinte o treinta personas en el parque, hay movimiento. Yo voy todos los días a revisar las instalaciones y hay algunos que se te acercan más que antes, como en el caso de los linces. Otros no se escapan cuando vas hacia ellos... Hay un cambio, un instinto animal, y se huelen que algo pasa", explica Vázquez, que considera normal que, ya fuera del zoo, los animales estén ocupando zonas poco habituales debido al confinamiento de la población: "La presión que hacemos sobre ellos todos los días con nuestra presencia hace que los animales salvajes no se acerquen a zonas donde hay normalmente personas. Los ahuyentamos, pero cuando esa presencia humana es menor o desaparece, los animales van acercándose a espacios en los que normalmente se se dejan ver menos. Ahora tienen más confianza, como algún oso en Asturias, o los zorros por aquí". n

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