De Vorkauf a Künne: un repaso a los emprendedores alemanes claves en la historia de Vigo

Material de laboratorio de Vorkauf, fonendoscopios de Künne, carbones de Kindling, viajes de Von Eitzen o motores de Conrad Meyer, nombres esenciales

Estatua de la plaza de la Industria del escultor Guillermo Steinbrüggen, sobrino de uno de los primeros alemanes en Vigo, Francisco Steinbrüggen. A la derecha negocio                         de la familia Meyer en la calle Coruña.
Estatua de la plaza de la Industria del escultor Guillermo Steinbrüggen, sobrino de uno de los primeros alemanes en Vigo, Francisco Steinbrüggen. A la derecha negocio de la familia Meyer en la calle Coruña.

La industria y el puerto de Vigo serían otra cosa diferente de no haber contado con una importante colonia de alemanes que llegaron a la ciudad a principios del siglo XX. “Fue una colonia industriosa y emprendedora”, explica Antonio Giráldez Lomba, historiador y vicepresidente del Instituto de Estudios Vigueses, que repite nombres fundamentales para la historia empresarial de la ciudad: Vorkauf, Künne, Kindling, Von Eitzen, Meyer, Otto Gerdtzen, Von Jess, Von Eitzen o Steinbrüggen.

“Hay una metáfora de la importancia que tuvieron los empresarios alemanes en Vigo y lo emprendedores que eran, que es la estatua del obrero metalúrgico en la plaza de la Industria y que se inauguró en 1970. Su autor es el escultor, Guillermo Steinbrüggen, sobrino de uno de los primeros alemanes en Vigo, Francisco Steinbrüggen, que llegó para trabajar en el Cable Alemán”, explica el profesor Antonio Giráldez.

Los alemanes llegan a Vigo gracias a las líneas con el puerto de Hamburgo en los años 20. Alemania vivía una intensa crisis económica, tras perder la Primera Guerra Mundial, que hipotecó al país con el Tratado de Versalles. Con una hiperinflación y empresas en la ruina, los empresarios empiezan a buscar salidas y una de ellas fue Vigo.

Los primeros alemanes en la ciudad tenían negocios que consistían en la exportación de Alemania para poder vender esos productos desde Vigo, también se suman los ingenieros del Cable Alemán.

En 1896 la Deutsch Atlantische Telegraphengesellschaft (DAT) abre oficina en Vigo para tender una línea con EEUU. La actividad se mantuvo hasta 1970. La oficina estaba en Casa Bárcena, hoy Centro Social Afundación. Para el personal soltero se construyó en 1910 en Pi i Margall la residencia, que luego fue el Colegio Alemán, en el que también se formaron muchos vigueses.

Fue en 1905 cuando llegó a Vigo el oficial de la DAT Franz Joseph Steinbrüggen. Venía desde Colonia, donde el Cable Alemán tenía su sede central.

Al declararse la primera Guerra Mundial en 1914 algunos de esos técnicos se quedan en Vigo y con el fin de la guerra vuelven otros con más empresarios que “dinamizaron una economía, la viguesa, que hoy no se puede entender sin su aportación”, señala el profesor Giráldez.

Entre esos alemanes estaba Conrad Meyer, concesionario de motores diésel y que también importó primero hoja de lata de Alemania para la industria de la conserva. Según el profesor Giráldez es “el industrial alemán de más larga tradición en la ciudad y en la calle Coruña todavía hay un negocio con su apellido”. Meyer, natural de un pueblo al lado de Hannover, estableció en 1924 su primera empresa en la Porta do Sol.

El puerto fue el escenario de los negocios de Richard Kindling, que fue cónsul alemán. Había nacido cerca de Magdeburgo y tenía un negocio de importación de carbones alemanes.

También hay que citar a Karl August Vorfauf que tenía su empresa en la calle Sagunto en Lavadores y allí vendía material de laboratorio y farmacéutico.

Por su parte, Hemann Künne llegó a Vigo para incorporarse al cable alemán. Se casa con una berlinesa cuyo padre era farmacéutico y cuando vuelve a Vigo abre un negocio farmacéutico-químico. Importa desde Alemania microscopios, instrumental médico, fonendoscopios. Desde Vigo vende a toda España mesas de quirófano, pinzas y tijeras de cirujanos o ampollas de cristal que también se fabricaban en la ciudad.

Los alemanes también están en el inicio del Laboratorio Miguel Servet, germen de Zeltia, con la asociación del farmacéutico vigués Francisco Rubira y el alemán Franz Böhme.

Por su parte, la empresa de Viajes Norda era del alemán Meino Von Eitzen, nacido en Flensburgo, que ofrecía viajes de Vigo a América y fue pionero en los cruceros que llegaban al puerto de Vigo. La empresa se traspasó en los años ochenta a la firma Durán.

También fundan navieras, como el caso de la Hamburg Amerika Linie cuyo dueño es Ernst Von Jess, que fue el concesionario marítimo de referencia en Vigo, con oficina en Montero Ríos. Gustavo Kruckenberg era agente de la naviera Hamburguesa Sudamericana que hacía la ruta de Vigo a Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires y que llegó a Vigo a finales del siglo XIX. No hay que olvidar a Otto Gerdtzen, propietario de negocios de accesorios y recambios para automóviles, vendedor de maquinaria y motores industriales.

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