La importancia de la fuerza física

celta-sevilla

javier d. campa. vigo jdcampa@atlantico.net
Publicado: 12 dic 2016 - 09:32
El céltico Iago Aspas disputa un balón en el partido disputado ayer en el estadio de Balaídos.
El céltico Iago Aspas disputa un balón en el partido disputado ayer en el estadio de Balaídos.

El Sevilla no jugó ayer mejor que el Celta, y menos como para llevarse un 0-3 de Balaídos, pero los jugadores del equipo andaluz, además de ser tan competentes técnicamente como los celestes, les ganan –ahí sí, por goleada– en fuerza y corpulencia. El encuentro, parejo en lo futbolístico, se decantó del lado sevillano por el poderío físico que permite a los de Sampaoli dominar las acciones a balón parado, como en el primer gol de Iborra, y el tramo final de los partidos, en el que llegaron los otros dos tantos del mediocentro, que consiguió el primer triplete de su carrera saliendo del banquillo tras el descanso.

Cuatro cambios en el once

Berizzo tuvo que alinear el pasado jueves a los mejores hombres disponibles para tratar de asegurar la continuidad del equipo en la Liga Europa y, sólo tres días después, afrontó un partido todavía más exigente de la misma manera. El técnico argentino sólo pudo realizar cuatro cambios con respecto al choque con el Panathinaikos y dos de ellos venían ya marcados. Iago Aspas, que no jugó en Atenas por sanción, recuperó su puesto en la punta del ataque en detrimento de John Guidetti, y Hugo Mallo, sancionado en la Liga, dejó su plaza a Sergi Gómez, que jugó como central desplazando a Roncaglia al lateral derecho. Además, Marcelo Díaz entró por Radoja y Pione sisto, en lugar de Bongonda.

Dos novedades en el Sevilla

En el Sevilla, las principales novedades con respecto a anteriores partidos de Liga fueron el cerebro del equipo, Nasri, recuperado de una lesión, y su máximo goleador, Ben Yedder. Sin embargo, ni uno ni otro resultaron decisivos en el encuentro de Balaídos.

Presión alta y alternativas

Celta y Sevilla se plantaron en el campo con una idea parecida: presionar la salida de balón del rival y tratar de adueñarse de la pelota. En los primeros compases del partido, el equipo andaluz ganó la partida al vigués, pero a partir del minuto 10, ambos equipos se repartieron el control del juego y las ocasiones. El Celta dispuso de su primera ocasión clara al cuarto de hora de partido, con un remate de cabeza de Iago Aspas a pase de Pione Sisto que Sergio Rico desvió a córner. Un minuto después, fue Rubén Blanco el que desbarató una oportunidad de Ben Yedder. En el 20, Sergi Gómez remató alto una falta botada por Wass y en el 27, N'Zonzi estrelló un balón en el larguero, pero la última ocasión de la primera parte volvió a ser local: una jugada personal de Iago Aspas que Orellana remató acrobáticamente pero a las nubes.

A balón parado

La igualdad de mantuvo en los primeros minutos de la segunda parte, pero en el 50 Iborra, que salió del banquillo tras el descanso en lugar de Pareja, dinamitó el partido en un córner. El saque fue de Sarabia, Rubén se quedó a media salida e Iborra impuso su altura la de la defensa celeste para cabecear el balón y enviarlo al fondo de la portería.

Empeño contra fuerza

El Celta buscó el empate tras encajar el gol, pero poco a poco se fue quedando sin fuerzas frente a un Sevilla mucho más fresco y que amenazaba con sentenciar al contraataque. La incertidumbre se mantuvo hasta el minuto 83, cuando Iborra marcó su segundo gol a pase de Vitolo. El equipo celeste no cedió en su empeño de atacar, lo que le costó encajar un tanto más en el descuento. Cabral derribó a Correa dentro del área e Iborra lo transformó en el 0-3 para firmar el primer triplete de toda su carrera. El poder de la fuerza. n

Contenido patrocinado

stats